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Poetas y Escritores Nicaragüenses (C-E)
Poetas y Escritores Nicaragüenses(M-N)
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Perpetúan los colores su rumbo,sindicalizan la prisa de los celulares, masa oscilante en su rareza mayor que en la bicicleta aniquila sus
proverbios. La pipeta acude por los miedos, usa cupones de comida, admite de la deshora lo que delira y, aunque desanima, traga mercancía. Nervio ante el ocre que titubea, el cereal del sol hecho trizas enciende las correas empanizadas. Cuchara que atruena, que finge, y siendo lo cotidiano deductivo, no vuelve abollada a la furgoneta. Copyright © 2026 Ivette Urroz. Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
En la tarabilla, el desvelo sin pausa,un bozal blanquísimo reniega, y la diadema —sin fuego— desafía al posar su cuenco en redes sociales. En el escarpelo de un instante yace el futón, agorero, con hiedras que no
ven, y el megáfono, en su nudo justo, se encarna en pesebres ultravioleta. Velo de hastío, párpado en falso, el lomo de la niebla se desliza sin héroe, la caricia cae, asciende en drones. No digas nada. Un ala soldada se demora, el daguerrotipo del muslo que la luna
excava mide su tajo, y luego afloja. Copyright © 2026 Ivette Urroz.Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Dramatiza la tarde con su manivela
indecisa.Miente en lo oscuro, dirige por los codos. Su modo de orbitar, sin lamido
intempestivo, masajea en reserva termodinámica. Su corazón desordena los acueductos novicios de un empirismo emplomado. Entre su soledad y sus lardeadas ojivas no hay paralelismo: la alborada. No nos panifican reciclajes tóxicos. Custodia la galera del rollo castizo en la televisión rectificada de su reflexión. Antes de que el crepúsculo observe sus
iones, atropella —con favoritismo de popelines— el resplandor de su ángulo obtuso en la
espera. Copyright © 2026 Ivette Urroz.Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Insinúa el bote catenariode un juego de alquitrán. Patología de rifirrafe, sintonía entre los huecos hexagonales, en cada capa expuesta de electrodos. Secuestra una falacia que tenga protozoos de una escalera lengüetada. Antes, meollo transparente, hoy ornato bramado de una piedra pómez que cojea hacia lo retumbante. Traca ventrílocua: se inclina, se reinventa, se entromete, se motiva en los chorros, a hurtadillas, por la enésima lobotomía. Tesauro solitario que se cree silente, tubular por haber frecuentado en el espolón del doble sentido de los interlunios. Flexográfica del metal impuro: viene terco en el claro de su sed poligonal. Copyright © 2026 Ivette Urroz.Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Si el panléxico confiesadirá que hay palas de piernas largas y un muestrario que descolora pianolas en cicatrices. Aún es occidental abanicar mezcolanzas y pensar en petroquímicas. Congelará la cúpula de saltamontes —tal talismán para un pasado torpe garraspado de techo—. Roer lo tácito. El ultraligero en virus de paraguas guarda un líquido. Termina el piróforo sin cascabeles, pierde su calcio en el empeño del quirófano. Queda el sedimento: licor que impresiona mansedumbre, manga de inaceptable hombría que falsifica su manía de hablar solo bajo los ceros. Copyright © 2026 Ivette Urroz.Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Que el carnet de dentina depure.Farallón a farallón congela el fondo del guaso. Lámina a lámina mece el panizal amargo del torso. Que el tarabuco vacíe. Vagoneta a vagoneta memoriza el junquillo. Palmo a palmo un mallete en zozobra: montaje sobre una glándula. Que el píloro edifique. Portal de letra, obesidad del macrosistema. Alguien boga y embotella una cuchilla: último mesocarpio bajo el norte numérico. Copyright © 2026 Ivette Urroz.Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Qué lentituddescorazona el yodo del cierzo. De puente en puente se derrumban pigmentos ficticios. Tras el tropiezo, una migaja de idea se enquista en cilindros timbrados. Acecha el cóccix. Un fanal vigila la taxonomía del adulterio, cerca del sentido friolento que cabildea. Llega el torniquete en el heliógrafo vivo: hipercapnia pálida entre lengüeta y maniobra, mucílago distante. Queda sola la pavesa. Delira el maltrato en prefijo sereno. Copyright © 2026 Ivette Urroz.Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Eyectan los ojos del calambreen la fibra contaminada. El fútbol del vacío mira la usura. La camiseta, por dentro, su costura dosifica gusanera. La transparencia celadora de la bartolina compromete la trama yugular. Estorba la cosquilla infecciosa. Se deshace la infusión por imprimir. Se castiga la blancura. Se niegan los bastidores del cine renegado. Sufre el orbital: olfatear fósil en su señorío. La parca genética desde la ciencia incierta. Ivette Mendoza Fajardo Copyright © 2026 Ivette Urroz.Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Todo ocurre en monocromo: lo dicta la
falange.La piel registra flotillas, mapa submarino. Los ojos son forestas eléctricas, sensores
en duermevela. Una punzada guarnece la niñez de cada
nervio. Luces portátiles en ambos monosílabos. El invierno del apóstrofe cotiza la música
en frío. Arena con voz adherida a los dedos, viento remolcado envejeciendo dentro de la
insulina. Duele una vagoneta pixelada en cada
vértice. Acercamiento al radiador: altera el
ventanal del rizo. Esculpidas hormonas en lenguaje común. La ciudad reafirma paladar infrarrojo bajo
el potasio. Regresa el síncope, se quema en el
compresor. En el paredón de la pupila. Encasillado en la
línea. Copyright © 2026 Ivette Urroz.Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Un gallopinto melancólico abre su
incógnita,admite naves, grandes y menores monorrítmicas; hospeda metaloides y sus fiebres
forasteras, metamorfosean el cobre en manos cuprosas. Muñecas de porcelana, que cruzan con
mozotes ásperos, se alinean sobre el suelo de la pletina
séxtuple. Caen tasajos de silbatos, linajes, tránsito
y ruido; forestales, ya herniados, sueltan óxido en
la tarde. La callejuela escorbútica, contraria, azota
el relincho, desatada en paños bajo un cielo lobulado
hidalgo. El compilador de la pregunta encuentra un
pez bobo y los patinetes, descerebrados, buscan
ruedas en la arena. Copyright © 2026 Ivette Urroz.Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
En el viejo cañón gótico de humo lentola paradoja baja con paciencia mecánica. Un serrucho ensaya una sonrisa breve y del sonido fértil brotan residuos. Fósforos turbios salen de bocas en vilo, guantes nocturnos reparten restos
enzimáticos. Picos de oficio teutónicos — ya no rasgan el aire: lo muerden con método. Guapear tres mañas de un reloj sin gloria: criaturas algebraicas afilan su torpeza mientras una playa, a bombo y platillo, se disculpa por haber sido siempre playa. Y lo recién puesto —a buen recaudo— sigue ahí, anécdota torcida, barreno que no encuentra su barrenar. Copyright © 2026 Ivette Urroz.Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Hay una llama en la vitrina,arde por inercia en su racha. Un insecto nervioso viaja, reivindica el verso que atraviesa. Se suspende lo real: la página se pliega al sufijo jubilado, las ideas migran trazando un mapa sin destino. La entrada no es templo: se desarma en la zona del sueño mientras la tinta inventa una voz desencarnada. Su gramática se arrulla sin consigna. Algo se fija en el fondo, párrafo mínimo que resiste la disolución: papel sellado contra el paréntesis del agua. Copyright © 2026 Ivette Urroz. Ivette Mendoza FajardoTodos los derechos reservados
Nadie viene al ídolo.La lecitina está servida, fría, sin nadie
que la manipule. El sol, obeso, sigue transmitiendo como si alguien escuchara. Las piezas del rito: alguien las muda porque moverse es lo único que queda. Sin deidad cercana, el diptongo sigue
abierto, a brazo partido. La fealdad no es rumbo: es el piso que
pisas. La campana ya no avisa: cuelga, y un hombre sin refugio siente el omóplato como propio. Faldistorio oscuro: caiga quien caiga, es
ritual. Golfos tensos. Heliograbados quietos. La hélice gira, humanista, y corta. Y el altar —que era una palabra entre dos
vocales— recorre ventanas, pero no encuentra vidrio. Copyright © 2026 Ivette Urroz.Ivette Mendoza Fajardo
Nunca visto el baladrodel quiosco inseguro, pero toda la juventud lo viste en lo blanco y lo herido. Clavija: en mar sin olas, jugueteos de dunas que no mojan, solo golpean. Sublimación en trueque de lluvia por sal; un resplandor orbita en rojo indigente. Lomos de marea se disuelven en un millón de números. Luego la meta enferma, en desamparo del agua fija, rey de la miseria: tumba de mar sobre la cartesiana oquedad. Y sigue adelante. Hermano de la luz. Hollín amartillado en la razón prieta. Regresa lo confuso con sus talles altos: paraguas separan cloros, caminan sin destino. Ya nada es común. Magmas opresores germinan en la sombra. Nadie se acerca. El flagelo de la duda no termina. Copyright © 2025 Ivette Urroz. Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Residuos de angustia en papel térmico,complot conjuntivo calcula combustión; el tiempo desfalca su materia volátil, cruceta protocoliza la desaparición. Cronómetros solteros en tejido muscular, azogues ilógicos sobre placa fría de lujo; micro sueños despiden núcleos cíclicos, un plumero técnico filtra la dialéctica. Ley mecánica regula prótesis errante, hernia metálica tensa la piel del parche; escaparate del miedo satura la atmósfera, la cerradura residual se pierde en betún. Copyright © 2025 Ivette Urroz. Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Aquí las vivarachas manecillas del recreoy sus hegelianas ligaduras a la curvatura, son esos dígitos múltiples en chispa de
cordura y en el microprocesador áurico, un signo
ranchero. Adornos neríticos junto a estregaderos, canjeo manta galante voluminosa por la
herradura, y, desvestido de chistes, en palangana dura ante mil silicatos surge gesto pendenciero. Es la artesanía ingobernable en libra de
masa que el indómito hangar cóncavo clavó hasta
la taza, hamacando la silueta retorcida bajo ajado
manto. Los mundos idiomorfos con sus Kleenex
recorrían, sacudiendo fieles onomatopeyas que también
reían y abarcando polvo imperial, flema nítida
del espanto. . Copyright © 2025 Ivette Urroz. Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Chatarra errática por cúspide orbital,la noche calibra mis hilachas secas, una estampida sin rostro dicta fatiga. El género: hiato mínimo reiniciado, una incubadora aprende a sostenerlo, sin rito antiguo ni lancero heredado. En el caudal lloroso una circunferencia late bajo el barniz de aguas opacas, no firma el barítono eje: respira precisión. Gafete primordial tensa en lodo eléctrico, una ameba sin lengua guarda un autocarril, garruchas ajenas automáticas biliares. Cardenillo prueba su silencio tibio, como si fuera criología de extrañamiento, los números romanos calculan su demora. La emotividad timonea hecatombe diaria, la fecundidad muta en trama inestable, un caos en hipótesis limpio afina la
rutina. La morriña laudable parasita el periscopio, dibuja nervios occidentales en neón difuso, el salto del galgo ensaya sobre el pergamino. Copyright © 2025 Ivette Urroz. Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Escote líquido en la cápsula del párpado.Un fotón nocturno calibra el termo de
contacto. El repiquetear se traza en fuga de sal. Extrañeza táctil en la palma abierta, una órbita blanda mide el sirope cerchado. Atlas sin materia en deriva. La curvatura del iris me traslada al abrazo de ventana callejera en plano
inestable; geometría vegetal sin nombre. Un núcleo ígneo fluctúa en cavidades
cavernosas, cromosoma de aserrín perfora la tarde; un plasma azul modula la vigilia. Siluetas latentes en extremidades mudas, circuitos de los tórax hundidos rotan sin
centro; destilan la presión del vistoso vértigo. Hebilla del olvido en la costilla
vivaracha, una plaqueta de puntos fríos se repliega. Un semicírculo marino en extinción. El trayecto de la cuña vibra dentro del
torso, tu piel emerge como señal neutra; una falange de naufragio se dispersa. Copyright © 2025 Ivette Urroz. Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
Sigo la simbiosis del sincronizador en
descenso, recoge la pamplina húmeda del ruido. Su remo plateado borra el triángulo de la
infancia y la sed regresa como membrana térmica. Una elíptica de aire sostiene las cuerdas
vocales, sube por su curvatura fría hacia el voltio
de la nada; en la estrechez del trapecio persiste un
rayo fósil que mide haces de luz viajando contra lo
simplificado. Quiere domar un hidroplano en el fuego del
habla, invernar en altares portátiles al signo
irreversible; pero la cabina de su limadura, adherida al
esternón, vuelve a pedir origen ovoidal y ajuste pancromático. Ivette Copyright © 2025 Ivette Urroz. Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
La interrogación es interfaz del nódulo
atento,cable húmedo donde el oído medroso se
hospeda; una cornisa de cadena acusadora ocupa la
carne y calibra la cerámica como una luz
neumática. Quien camina en el tubo del zirconio con
libertad lleva el metacarpo adherido a la filmación, busca un cono oblicuo en metales y en
saliva para poblar su piel de bronce ruidoso en la
caneca. No sé si es un capote o sensor encáustico
del cráneo lo que inclina la cabeza hacia el electrodo
del aire; pero la mitosis, tatuada de sonido, sin
prevenir nada, despunta solo hacia la queratina y acorta
en su fisiología. Ivette Copyright © 2025 Ivette Urroz. Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
En el escarapelo prevenido del talismán
incandescente,allí se metaliza en el núcleo del diagrama
y del humo; cede sus pupilas con la métrica diurna y
una metalengua va terrosa al dolor enfermo donde giran restos
y grasa. La dermis cruje como un diorama óseo. Las castañuelas tiemblan bajo una mirada de
filtro oscuro; el aguaje fracturado se refleja en vidrios
acolchonados mientras negocia con cámaras de subsuelo. No curva con ejemplaridad calendarios ni
progreso; encuaderna estufas con sandalias y credo
portátil. Se honra cuando sus algoritmos íntimos
fallan y regresa al joyero seco: levadura,
minifalda, interferencia. Copyright © 2025 Ivette Urroz. Ivette Mendoza Fajardo Todos los derechos reservados
El
ágata cruza el cielo a sacudidas, circular,deja
un nitrógeno sobre el papel pesado; poplín
filoso, sin cuerda ni vertiente, donde
algo líquido gime y se entretiene. Sus
puntos punitivos: cuarzos en la fragua que
chupa el riego torcido del insomnio; una
rugosidad —sin centro, sin aro— detiene
pactos, los deja a medio caminar. El
satén prismático murmura lodo neuronal, epíteto
del día dentro del cráneo, sin nivel y
las cutículas, metal que tarda en arder, arrastran
valijas abiertas al escamotear. Copyright © 2025 Ivette Urroz. Ivette Mendoza Fajardo Todos
los derechos reservados
El disfraz nos enseña una copia de su
enzima tracaladay su espiga chueca no es más que un plomo sin
trabajar helándose desde las jarras oficiosas hasta
los flecos del paladar en mimeografiada torcedura. Panfleto camorrista que oprime lo pletórico
sobre el anhelo del quesillo entra ante la
tregua lumínica. Temblorosa voz inflama la ductilidad de los
reflejos desde un fondo convalece sometido de
alquitrán ojeado desdeñado por los ejes, revienta pólvora
parda y rancia. La manzanilla destraba el hallazgo de su
video TikTok, y extrae la pulpa de su tarot Ceniciento,
pifia con muecas descompuestas en el costado de
la ventolina. Ivette
La papilla duda
al borde de la claraboya con humor,una hornaza
rencorosa tiembla cerca del felógeno. Una paleta cansada
guarda sabores bajo la carpeta, el día exhausto
carga leña al círculo horario del agua. Un barril
embaucador activa la caída del cabello, la melcocha torpe
es un monigote enjabonado, resbala en la Patagonia
y tamarindo del deseo pituitario sin confirmar proteínas
al lameplatos del escorpión. No fue el
rajatabla ni el ruido del bizcocho tul, el sangacho de la
clavija dentro de la verdura semántica, exclama alto la Alexandrita
en la pachanga del alfil y el mundo lame
su trabalenguas en mostrador del aviso. Copyright © 2025 Ivette Urroz. Ivette Mendoza Fajardo Todos los
derechos reservados