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Parapeto de materia
El festón tenaz, como un cincel de azúcar,
entró en la materia, poco a poco.
Se dio por fallido su protocolo herbario;
nadie esperaba forma en ese parapeto.
La pieza conoció la hiel del inventario,
del desdén, del rechazo y del destierro.
Ningún dolor movió ese parpadeo
ni abrió el nervio inmóvil de la fuga.
Sin embargo, ocurrió la talladura:
de un cofre cerrado saltó la tarde
hacia una boca de azotea, mercurio y bidón.
No hubo milagro; hubo hipnosis y ajuste.
Bajo la frase golpeada contra el hielo,
la roca dejó niebla en el bastidor.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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