La melancolía de los cuerpos sin altura
A contraluz de un sol que nunca ha llorado,
un agujero encarcela la tinta roja del
infinito y
la espuma fosforece caminos que se empañan
mientras desaparecen.
Los destinos vagabundos son caparazones del
extravío:
éteres donde la voluntad se devora a sí
misma
y la mente busca el paraíso de una frazada
que
jamás aprendió a ser refugio de la caída
libre.
¡Lástima entender! Una alberca anterior a
la carne del vacío
desangra en un alba que desconoce la noche,
mientras la luz devoradora equivoca sus
sístoles
y confunde la melancolía grávida con
relojes sin presente.
Pero más absurdo todavía es que, entre los
escombros
de una fiebre azucarada, sobreviva una
lámpara bajo la lluvia
que nunca terminó de nacer, interrogando a
un cielo
que derramó cuerpos sin altura por aquellas
voces que se ahogaron en sus ojos sin haber
conocido
jamás las alas de la tiniebla verde.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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