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martes, 21 de julio de 2026

Sonrisas de tierras porosas

Las sonrisas excitables de las tierras porosas
desclavan de la noche dos velas indolentes;
graban en el mármol un mundo clarividente
y le descomponen al fisco sus muecas tediosas.
 
Podrán empapar cien siluetas hogareñas
con el bienestar apologético de las epidermis;
podrán fermentar doce nubes empalagosas,
tatuando calendarios huidizos sobre los rostros.
 
Mas ni un grito petrificado bajo calentura
ni un búho vanidoso con birrete y doctorado
alzarán el fósforo nupcial de su arrumaco inseguro.
 
Ninguna endorfina ilusionada podrá resucitar,
aunque se vuelva un reloj de temor condecorado,
la metafísica luz enrollada en aquellas sonrisas.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



lunes, 20 de julio de 2026

La tachuela que perdió el martes

La tachuela agobiada pierde el martes,
con cresta de berenjena y manos fósiles;
se desmigaja en una virtud de vidrio,
mientras la ley del mutis hace pucheritos.
 
De vez en cuando levanta una escalera,
se acuesta en lo alto mientras el sueño pela cebollas,
y un privilegio mágico le hace compañía
contra las puertas que desvían los minutos.
 
Antes del último temblor cuadrado,
algo desconsolado queda entre las sábanas;
una axila conflictiva se doblega en el suelo
 
y ocupa cada espacio de la noción del tiempo.
La médula, enfadada, sin saber a quién pertenece,
se enamora del error que la azota sin clemencia.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



sábado, 18 de julio de 2026

Los timbres del rocío

Un burócrata-sillón de nostalgia sin archivos
persigue un tesoro que muda de identidad.
Los nervios del zapato cobran entradas indolentes
y la ley, en el mercado de la palabra,
oficia la ceremonia de la muerte fría,
con pechos de oficina.
 
La cautela se pudre bajo llave de anécdotas.
Otros duermen bajo preguntas arácnidas,
arrastrando sus calamidades encorbatadas.
Se despoja al azar con una brújula enferma.
Una respuesta caída del cielo extirpa
la glándula pineal recién inaugurada.
 
En los escritorios, los timbres fuman rocío.
El látigo mezquino respira carroña.
La nicotina orina sobre la modorra verbal
de una nube.
 
Las ruedas de la mesa aprenden a esfumarse
y duermen vestidas de cielos rasos caducos.
En el podio, el vacío turbio bosteza
tras el cristal que incuba el basurero.
En su estómago alquitranado yace
la voz innavegable de la derrota.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



viernes, 17 de julio de 2026

La gramática del pecho desolado

Las poesías desayunan en el pecho desolado;
arribaron tarde, en una limusina apenada.
Había un poeta de los viernes mientras
los relojes suizos se duchaban con ceniza.
 
Desde un ramaje peregrino, una metáfora
escamada reposa dentro de una taza de café;
el sol, distraído, se desprende de su nombre
sobre la mesa, con alivio,
y una aliteración enciende chispas
de nieve lúcida.
 
Esta vida, ya mitad materia plástica,
en su otra mitad conversa con sillas amorosas
y resguarda cierto calor bajo la lengua desleída.
 
Mas la gramática no cabe en el costado:
se pone un sombrero, atraviesa el humo taciturno
y retorna al origen sobre una tilde infeliz.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



miércoles, 15 de julio de 2026

Bisturí del grito fallido

Bisturí del grito fallido, de blancura vanidosa,
destronas el vendaje de un mal apenas curado,
galaxia ineluctable; como alacrán, resistes
las suturas de los días, tensas al estallar.
 
Caries del aire, filo ácido del parche,
en yodo te expandes y del ungüento renaces,
contienda de sueros, inyector centelleante,
camilla trémula y rauda, doliente y pesarosa.
 
Hermano del dolor sobre un esparadrapo infausto
de gasa y sangre, ampollas de vientre azul,
estruendosas, cubren las ruinas del quirófano.
 
Resortes de la incisión vespertina, viejo intento,
placenta de caídos rotulando albores medicinales
bajo el taladro amargo de su éter polar.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



domingo, 12 de julio de 2026

Hondonada para karatearte

Este es mi celo planchado, corpulento, casi biónico,
por un hierro estéril, allanado en blancura y quejas,
a fuerza de kung-fu, mientras pulo mi estigma negligente,
tras noches sin subsuelo, me alzo para karatear mi sombra.

El calcio de mi esqueleto ha despertado a un gladiador,
tras los barrotes de una biosfera en diluvio que envejece;
recibo los golpes cálidos que incendian días y noches
en un mundo donde mis manos de inquietud se han llagado.

¡Hondonada de los aires que en mi pecho empieza a latir!
Pliegue de yudo que se enloda en aguas encubiertas,
me asombro ante mi infancia que custodia sus movimientos.
Sucumbo de rodillas bajo patadas voladoras, salomónicas,
como un Hércules de pensamiento exhausto,
mientras la muerte me ciñe un cinturón oscuro.

Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



La luz encabritada de la cocina

Quiero poseer el popcorn neoclásico de tus ojos.
Me retracto mientras la quesadilla perturbada
de la noche sale al vecindario
a buscar la soledad que dejaste en el queso fresco.
Mi vida tiznada envejece como un autobús y se ocupa
de lavar los bejucos de ese otro mundo mío.
 
Si hablar del recipiente yuxtapuesto es amamantarlo,
yo, recipiente vilipendiado junto a tu flanco,
salgo de un parlante hambriento, en un acto de inmolación,
y me reconozco en la purificación de tu magia.
 
Mi luz encabritada devoró un relámpago
en una sopa de frijoles y terminó henchida
dentro de un email desequilibrado, donde me conmoví
ante el simulacro asustado de perderte.
 
¡Adiós! Me quedo entrampada, persiguiendo el ping pong
de la yerbabuena que todavía me deja tu sonrisa,
grafiti borrascoso sobre mi amuleto de chef.
Soy las flechas abatidas de mi fuego extinguido
en la cususa matinal del último entremés.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



sábado, 11 de julio de 2026

La flauta de la blancura

Con la blandura de mi nerviosa flauta,
duermo la tierra de la eterna blancura…
¡Círculo de gracia que, sobre mi piel mortificada,
enseña a mi corazón cenizo el lamento!

Gozo en la sintonía alucinada de la espera;
entre los vastos ramajes, mi música se quiebra
y sorprendo, en el fondo de la pesadilla impura,
la canción de Hamlet, herida por el mundo.

Entre las ciruelas del misterio y la luz opaca,
en el fruto de la carne hallo mi orilla de alba
y sostengo su estallido en el arbusto abatido.

¡Me reduzco, encendido, a una blanca melodía!
En mis ojos enfadados han llovido cardos…
el río es sumiso, colmado de piedras confundidas.

Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados. 



viernes, 10 de julio de 2026

Los pasillos de mi insomnio

Mis pies vencidos, con intención doméstica,
atraviesan muchos siglos:
mi claridad está hecha de papel.
Soy vestigio que hace el amor todo el año
sin sellar mi talento ni mi pudor.
Desierto adolescente, desnudo en mi cuarto,
allí desordeno las mañanas de guiño incierto
hasta el grito de mi cama,
sin ningún pote de pintura,
sin ningún tropiezo.
 
La ruta de una moto recorre mi espalda
y lleva el aguardiente de un lenguaje demencial
contra el plumero del aire.
Soy el esfuerzo de viejas mareas que camina
con la vida en la mano,
enterrado en mi pasado,
bajo una sacudida de agua,
encontré cuernos de topacio tornasol.
En el dialecto de una tierra temerosa
vi la caverna del miedo borrarse
desde mi nuca hasta el alma,
para siempre.
La torre de mi soledad,
bajo un horizonte llorado,
guarda lenguas de aves cautelosas,
nítidamente plasmadas
en la histeria de mi espejo defectuoso:
tu culpa ausente
en los pasillos carnales de mi insomnio.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



Gradiente de un sol comprimido

Flujo de paz en la enciclopedia térmica que me pule;
sombras mecánicas de antaño dilatan el capitel
y desplazan en la noticia calumnias a deshora,
mientras la frigidez propulsa el principio hacia su término.
 
Quizá el rastro se adhiere a mi conciencia silvestre
y esta virginidad del orden me cifra y me prolonga.
Bajo el escándalo medido, mi sentido sobrehumano
condensa las veloces cantimploras de la energía.
 
Todo preserva una sutileza de carbono y caricia,
un temblor cuántico de éteres deliberados,
de locura exhumada, impulsos fríos y descargas residuales.
 
Y aquella movilidad, como un ovillo que jamás se oxidaba,
era una pantorrilla grácil que, encendida, me indicaba
cómo el gradiente de un sol comprimido se disolvía en mí.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



jueves, 9 de julio de 2026

Chaquiras de la noche feliz y del olvido

Gorros laicos se cruzan sobre mis huellas de cóctel.
De overol azul visto la llave contorsionista.
Vastas marcas de Gucci demarcan mi noche feliz
con mi traje de olvido.
Ostentosos vestidos de gala atraviesan el minuto
de la injusticia bordada en chaquiras.
 
Los senos de la historia textil pierden la cabeza,
y la cabeza rueda con desdén.
El sostén, imantado, agoniza transparente
hasta la lejanía de la piedra suave.
Un bikini de ceniza pura resbala
sobre mi océano de mentol y polietileno.
 
El casco degusta una licencia de conducir
y pichulea la velocidad de mis altos tacones.
Visto la turquesa del presagio
y mi fiel chaleco de topacio flácido
en las pasarelas.
He elegido los laberintos de casimir
por donde la sed del escorbuto se filtra
hasta el nudo de mi bufanda.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



La luna hermana del abismo

Osteológica antorcha en el pajar de las molleras.
Los acólitos de los cometas huyen entre dólares.
Me cobijo en los matorrales de un gemido erguido.
¿Cómo se extiende la planicie astral en un mar
de narices bajo un remolino de adioses?
La cuna del sol permanece a un giro de distancia
de mi soledad, luna hermana del abismo.
 
Los gajos de saliva eligen, en sueños arrugados,
otros sueños carcomidos por los ayeres.
¿Cómo amanece el alba evaporada en las fuentes
de lámparas sudadas de luz artificial?
¿Cómo respira mi oxígeno de petaca
sobre el pupitre del viento?
 
Quijadas derrotadas resbalan en la barca de la mentira.
Soy un resquicio viviente en la bondad ruidosa.
Mi partícula porta el pasaporte verde
del minuto extraviado en el anhelo.
¿Cómo renazco dentro de mis huesos
sin derretirme en el fuego estelar de la nieve?
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



miércoles, 8 de julio de 2026

De la arteria del canto

Pretextos y laceraciones mandibulares
en el legendario desvelo de la arteria del canto
madrugan en mi herida, ante un horizonte refractario,
que hoy ha pasado a ser de nadie.
 
El artificio simula cada día su tensión.
Una fábula se carcajea con hocico de hiena
sobre velas y maquillajes,
entre aromas necios de mala muerte.
 
Entrañas geométricas, bajo un disfraz perpetuo,
alegan desde cascarones de orgullo agrietado,
mientras retratos de existencia plástica mendigan
los manjares de la niebla.
 
Son las hormigas del ritmo nocturno
que, con la gentileza secreta de la tierra,
descosen la leña amenazante
de la ortofonía ovalada
y restituyen en mí
lo que la mentira se llevó.
 
Con la hora reticular,
los mosaicos terroríficos anudan
los espacios de la risa.
 
Su fricción furtiva se dilata
y recrudece hasta destrabar, con impaciencia,
el destierro de mi presencia.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



lunes, 6 de julio de 2026

El vocablo menguante

Me arrebata la luna aliñosa hasta el empacho
de contarme su historia discordante.
El remolino textea en su vientre de bemol.
 
¿Dónde arrojas el cóncavo secreto:
como un bostezo blanqueado de estrellas,
como una fantasía borrascosa de murmullo extrañado,
apenas cenizas de platino burbujeante
que se retractan al mirarme?
 
Pulmón de luz que vocifera su sonido
equidistante y áspero, me define
y aflora entre sepulcros abollados.
 
¿Estoy de paso, a la sazón, en el cuarto
menguante que delata mi vocablo?
 
Luna de plata, delegas mi delirio
en la entrepierna del calendario.
 
Estiletes noctívagos y jeringas
de girasoles en media luna
se multiplican dentro de una
noche cargada de palabras.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



domingo, 5 de julio de 2026

Espaldera de cetáceo

Soy espaldera de cetáceo en la niebla,
ante costas que me insonorizan el talante y aquel almidonado
tránsito, huésped de un ámbar nauseabundo,
sentencia de sal y sermón de branquias que me absuelven.
 
Entre corales del recuerdo, voces paganas en los arrecifes,
se balancea el compás de la diéresis clavada al gaznate oscuro,
arena del paladar, pupila de un canto de espinas que
trae el delfín, vigía de los abismos, el que me ruega.
 
Picos indóciles de edad madura orbitan en los peces,
ya no virtuosos, mas dueños de vasto burbujeo,
entre tributos de rendición y pleamares que deshacen
 
los crujidos espumosos de un viento que medita,
y en el aire que desgarra mis extremidades hay congoja,
entre el amanecer y los que ignoran el cosquilleo de mi instinto.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



sábado, 4 de julio de 2026

Zozobra sobre la fotocopiadora

El ganglio despierta mi zozobra
sobre la fotocopiadora.
La grapadora me halaga
frente a la angustia
y me lleva a pasear
sus párpados dentro de un cajón,
con la presteza
de un dígito adiestrado profesionalmente,
con la confidencia
de una tinta reformulada.
 
El teléfono me obstruye,
como un calambre muscular
que se impone ante el achaque
del escáner auricular.
 
Mi piel óptica aboga
mientras se tapa los oídos.
Atrás, el eccema gira
a velocidad de imprenta,
y los formularios,
privados de médula espinal,
activan en mí
un archivo marchito.
Las propuestas de un cuaderno,
como un objeto sebáceo,
examinan la orina doctoral
de un salto seco,
con la encomienda
de una lactancia materna cosida al estante.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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viernes, 3 de julio de 2026

Rayos cósmicos en la carpeta

Encuaderno un cohete tras la mochila.
Estudio al sirio que camina con las manos en el teclado del ordenador.
Debajo de mi neutra reflexión, enciendo un secador de pelo
quemado para mirar rayos cósmicos con martirios de carpeta,
renegando ante el neutrón del abolengo,
y se aburre mi soledad sideral en el microondas del volante.
¿No fue abundante el meteoro en esa almohada solitaria?
 
Júpiter en la chimenea de los crepúsculos junta la oscuridad.
Hipótesis al margen de un teléfono inteligente,
fotómetro de la esponja encarnada, me concibe
como esfera bajo mis gafas de sol
en el planeta del saludo estelar.
Estaciones espaciales sin pegamento en los pies.
Casamiento de la estratósfera con mi cinturón de seguridad,
abatida entre las tenazas de Capricornio,
beso el cerebelo del tablero centellado,
morriña del diámetro angular del maletero,
como el silencio sepulcral de Andrómeda.
La elíptica de mi sed en el parabrisas despide
la estrella del cepillo acuoso y estresado.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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jueves, 2 de julio de 2026

Alka-Seltzer regenerador

Alka -Seltzer, gran regenerador del botiquín
del camastro de fibrosis y su deducción,
sobre el mecate deportivo desmilitarizado
de cien patines efervescentes malheridos.
 
Cómo burbujeará siquiera algo que empujaba
por ese engaño ergométrico en tono estertoroso,
mi vaso tan tardío de burbujas debilitadas,
cual único purgante bordeando lo afligido.
 
Que, si lo tomo mal, yo cabeceo lento
al apalear este blanco cautiverio,
mientras la sal me tritura en mil pedazos.
 
Y si me convence desde su comatoso ruego,
que es más creativo y se declara primogénito,
lo aceptaré sin amenazas ni coyundas malignas.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



miércoles, 1 de julio de 2026

Aerofagia del alborozo

Sonrosada chispa de cartílago tachonado,
trepadora en mi vagabunda vena;
me vaticina una nueva cajuela cada noche
y al amanecer una chivata contrapuesta.
 
Allí, mi chompa de manganeso, pitando,
planifica prehistoria tras prehistoria;
y el raspado, entre trabalenguas, tan calloso,
por romper mi aerofagia se atraganta.
 
Confío en el alborozo con mescolanza;
mas las mañas orbitales me oprimen el ombligo,
que, cuando lo aviento al fogón de sangre, se frunce.
 
La galaxia de gallo pinto, gaznatón en mis hilachas,
hurga hambrienta las baldosas del mar, y su impureza,
la artritis inyectada: mi peor cojera en delirio.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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