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lunes, 31 de agosto de 2026

Patología del déficit

La alcancía de infección indócil yace enferma,
bajando por el ascensor del tiempo sin reproche.
Cura económica al final del diagnóstico,
o señal de una devaluación desatendida.
 
A su crédito, semeja una fiebre remolona,
sin capital, sin inversión, con salud vulnerable.
Convaleciente comercial. Se liquida en la mente,
mientras se aprende a endeudarse productivamente.
 
No importan las deudas asintomáticas con interés,
ni el capital achacoso, ni la mortal inflación,
si, al fin y al cabo, incomprensible, seguro y quieto,
 
el déficit siempre se prescribe como recaída médica.
Y el mercado bacteriano tampoco tiene protección
al ser una brújula competitiva, volátil y devaluada.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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