La joroba del lustro
Una castaña de alba en valle deslenguado
dulcemente fecunda una piedad achocolatada:
cáliz en liturgia viva, cuya blanda mejilla
en cielos de copetes falaces presiente
augurios.
Y se abrasa, y se avergüenza al nutrirse,
desde la epidermis súbita hasta la joroba
de un
lustro que camina, exhalando vientos
esdrújulos,
sin celaje ni brío que consiga darle
alcance.
Arenas del triunfo, desprendidas del fruto;
el prado desahuciado en su sagrario se
amarga
y viste su mutismo con hilachas de
estambres.
Todo se ramifica al injertarse en su
glotis: espinas;
y si retoña en el follaje del rito algún
aullido,
es la esfera obstinada del rizoma que
perfuma.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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