El crepúsculo zurce
Gargantillas de relinchos y guedejas
blancas
trazan pupilas febriles en bocas
lanzallamas;
la tempestad sobre la monotonía muerta
se escurre desde el cielo olfato contra
truenos.
La rótula del martirio terca y kilométrica
con ímpetu jala el rabillo léxico de la
luna
que bucea entre sombras tras el triunfo
impasible
y queda atrapada en la armadura del alma.
Por el verbo sanado la alborada brilla y
fluye
sobre la piel boreal que derrama a chorros
metáforas amortiguadas benignas y
dialogantes.
Al final, el crepúsculo zurce el silencio
en el pecho,
le confiere la danza de la caricia
imperfecta
y la inmortalidad de la realidad electrodoméstica
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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