El Papachayo (Poesía de lo absurdo)
Poemas Abstractos, Surrealista , Oníricos,Poesías, Poeta Nicaraguense Ivette Mendoza Fajardo (Ivette Urroz), Nicaragua, Managua América Central, sacuanjoche, Poemas Contemporaneos, Poemas
lunes, 29 de junio de 2026
Despojo de la eternidad
El olor de los abismos es un despojo
sábado, 27 de junio de 2026
Arte déco de un alfabeto
Sea la piedad de tu mano quien me
santifique, palmo a palmo.
He dormido hasta el fondo de la palabra, su
agua bendita.
Olmo a olmo, contra el arte déco de un
alfabeto,
ley vencida que mendiga una coma en el
camino.
Mis lunares engarrotados rebotan, pestaña a
pestaña,
para bogar en las aguas tonsuradas del
precepto indómito.
Salto a salto, hasta ver rugir una arenisca
razón en pie de lucha,
de victoria, creando salmodias en el alba
de mis cabellos.
Hoy mi contraseña se persigue, libre,
monitor a monitor;
desuní contra el viento los vocablos y
números adormecidos.
Manso reflejo que atrapé, helado y
belicoso,
las letras ungidas se arrebatan entre sí
cada día, cada año.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
He dormido hasta el fondo de la palabra, su agua bendita.
Olmo a olmo, contra el arte déco de un alfabeto,
ley vencida que mendiga una coma en el camino.
para bogar en las aguas tonsuradas del precepto indómito.
Salto a salto, hasta ver rugir una arenisca razón en pie de lucha,
de victoria, creando salmodias en el alba de mis cabellos.
desuní contra el viento los vocablos y números adormecidos.
Manso reflejo que atrapé, helado y belicoso,
las letras ungidas se arrebatan entre sí cada día, cada año.
Salpicadura a contraluz
Dentro de la dulzaina se embolsa el humo capataz.
Detrás de las etiquetas se enfurece la ingle en la modalidad
de una salpicadura que lincha el tiempo a contraluz.
El maquillaje de los salvoconductos nace mocoso:
¿a quién nebulizarle lo leonado de la ordenanza honda?
La juventud escarpa el fiordo animoso y lácteo,
donde improviso mi discurso, mi ligadura, mi mural.
¿A qué interrogar al pedregullo del aparador destemplado?
La congoja es un calabozo con mucha determinación.
El colmillo, despiadado, engañó con campanas neutras
en un follaje malinterpretado.
Quizás el envoltorio tenga hambre por la obesidad del río.
Aquella monarquía de betún borra las lápidas,
destornilla mi cuerpo hasta caer en un alfa y un delta convaleciente.
Es que diviso un cercado de apellidos con alambres de púa,
la libertad de falanges en mis sinónimos.
Enjabono los residuos de la guedeja en algún astro.
Ahí mis rastros, en su rivalidad, encuentran
el nitrógeno del amor y su orfanatorio.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
Detrás de las etiquetas se enfurece la ingle en la modalidad
de una salpicadura que lincha el tiempo a contraluz.
El maquillaje de los salvoconductos nace mocoso:
¿a quién nebulizarle lo leonado de la ordenanza honda?
donde improviso mi discurso, mi ligadura, mi mural.
¿A qué interrogar al pedregullo del aparador destemplado?
La congoja es un calabozo con mucha determinación.
El colmillo, despiadado, engañó con campanas neutras
en un follaje malinterpretado.
Aquella monarquía de betún borra las lápidas,
destornilla mi cuerpo hasta caer en un alfa y un delta convaleciente.
Es que diviso un cercado de apellidos con alambres de púa,
la libertad de falanges en mis sinónimos.
Enjabono los residuos de la guedeja en algún astro.
Ahí mis rastros, en su rivalidad, encuentran
el nitrógeno del amor y su orfanatorio.
viernes, 26 de junio de 2026
Ópalo del sueño lúcido
La sabihonda mano, armadura núbil del
viento,
el hashtag, mis labios imperativos,
desenfadados,
mi Lazarillo de Tormes, sangre enclenque y
graduada,
delta incolora, abundante en sueño lúcido,
han de guiarme a la morada del silencio,
del sueño
y del ópalo musical y ontológico, sierpe
del ser,
con un gozo orbicular y siempre paralizado
y un calibrado meollo de luces diminutas.
Emprenderé viajes por la seducción de REM,
la captura de mundos frágiles y de
terciopelos
que me concedan el latido astral de cada
noche.
Tantearme theta como una inducción de
pájaros,
que solo puede volar entremedio de los
ojos,
como un dios semidormido, tocando fulgores violetas.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
Oasis aserruchado
Coeficiente silvestre del camelote librepensador
que, siendo corolario o atadura, viene hacia la derecha,
con disgusto de tazones en mi sonrisa cavernaria
que antes fue idólatra, pero olió palmeras y quedó prendida.
En los mandalas del amor monitorizado
hubo termómetro para medir el ósculo imperfecto
cuando debo filosofar para jugar guanaco
y llegar tarde como un delicado guardallamas.
Atentará contra mi ilusión humoral la mucosa del desierto,
de ojera automática al pigmeo empujón,
atándolo en higos, cactus de dorada persistencia.
Resisto, pues, compartir que del sello retrovisor
saldrá un silbato, cántaro de expresión engrandecido
por el tajador inmortal del oasis aserruchado.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
Coeficiente silvestre del camelote librepensador
que, siendo corolario o atadura, viene hacia la derecha,
con disgusto de tazones en mi sonrisa cavernaria
que antes fue idólatra, pero olió palmeras y quedó prendida.
En los mandalas del amor monitorizado
hubo termómetro para medir el ósculo imperfecto
cuando debo filosofar para jugar guanaco
y llegar tarde como un delicado guardallamas.
Atentará contra mi ilusión humoral la mucosa del desierto,
de ojera automática al pigmeo empujón,
atándolo en higos, cactus de dorada persistencia.
Resisto, pues, compartir que del sello retrovisor
saldrá un silbato, cántaro de expresión engrandecido
por el tajador inmortal del oasis aserruchado.
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
jueves, 25 de junio de 2026
La joroba de los matasellos
Mis afirmaciones germinan esquemas;
desato un aullido cuando especifico,
y mi joroba lastima los matasellos.
El papiro y el pilón rechiflan a desnivel;
la samba subleva el talco silenciado
cuando la realeza implora ante la delación.
Disputo la plenitud contra un cuerpo
cualitativo,
contra el cubo absurdo de los deflectores,
mientras me ordeno hacia los monorrieles
y una menudencia me roe el costado.
El menudillo es la dermis del quebranto.
Yo practico el ritual seductivo
de los tanteos sonámbulos,
en el roce de una semejanza
que ya respira en cuartetos,
como quien manda
en una oficina de juramentos
y esconde su absolución moleteada
dentro del racor tallado.
Una tecla viva
se condensa entre mi moldura,
y yo, mezquino de obelisco,
cuento los numerales verdes del tiempo.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
El cerrojo nostálgico
Yo no cierro el cerrojo nostálgico.
Lo escucho crujir en el páncreas de la
soledad,
plegado como un estuche fogoso,
como una puerta de ingenio comestible
que tose contra mi llavero.
Me acerco al taller del metal
y la piel de la llave se me astilla en
fosforescencia;
la guardo en mi memoria para desclavar un
suspiro,
pero su órgano rehúsa la obediencia:
su alta voz se desajusta, se traba,
me empuja con su articulación caliente,
me muerde con su sueño humillado en
quietud.
Yo no descifro su oficio.
Cada llave que ensayo
se me vuelve peso de sombra en curvatura;
cada vuelta queda encorvada contra el muro
en una baba luminosa de níquel,
y esa sábana eléctrica, tersa, vibrante,
me reconoce, me arrulla,
me deja en la boca
un polvo mudo de cerradura.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
miércoles, 24 de junio de 2026
Canción de la palabra vertical
Verbo en lumbre. Vestigio. Mi palabra vertical,
penúltima en el viento, aún persiste.
El betún me otea, sondea mares
en tu follaje huraño, calcáreo y plegado.
Por donde me calcina un sueño sin aldaba,
mi aliento tantea su fuego intermitente.
El abrigo de mi mutismo áspero, vuelto estopa,
llega a tu luna de cosquilla pedregosa.
La caricia, de ojos vastos y compostura lacrada,
mansa entre pelusas, descendiente, se inclina.
Pero mi atardecer, enhiesto y calibrado,
se doblega en una lámina de zinc distanciado.
Mis verbos fluviales, mi diálogo con el grito de estaño,
mi ídolo roto, reflejan mi voz en un rojo de alumbre.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
penúltima en el viento, aún persiste.
El betún me otea, sondea mares
en tu follaje huraño, calcáreo y plegado.
mi aliento tantea su fuego intermitente.
El abrigo de mi mutismo áspero, vuelto estopa,
llega a tu luna de cosquilla pedregosa.
mansa entre pelusas, descendiente, se inclina.
Pero mi atardecer, enhiesto y calibrado,
Mis verbos fluviales, mi diálogo con el grito de estaño,
mi ídolo roto, reflejan mi voz en un rojo de alumbre.
martes, 23 de junio de 2026
Llanto perpendicular del mediodía
Mis sales se han aglutinado en mi alta
greda
de átomo, de astro ardido, de longitud,
y despliegan en mi carne una sombra trabada
donde el agua absorbe su gota de almidre.
Mi pupila perpendicular reprende su reposo:
aumento las curvas de mi cabello de fibra
vencida,
ajusto la luz con una crónica salobre,
corro el horizonte hasta cambiar sus
vertientes.
Así me ensordece hacia mi pulido más real:
cautivar el mediodía en los músculos del
mar,
poner sobre un paño blanco una metáfora
coagulada
y la sed de luz donde la noche se entinta.
Me siente el rostro con los pies del desuso
y me deja, sobre mis valles de nieve atolondrada,
una brisa de ámbar leve.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
de átomo, de astro ardido, de longitud,
y despliegan en mi carne una sombra trabada
donde el agua absorbe su gota de almidre.
aumento las curvas de mi cabello de fibra vencida,
ajusto la luz con una crónica salobre,
corro el horizonte hasta cambiar sus vertientes.
cautivar el mediodía en los músculos del mar,
poner sobre un paño blanco una metáfora coagulada
y la sed de luz donde la noche se entinta.
y me deja, sobre mis valles de nieve atolondrada,
una brisa de ámbar leve.
La vid de mis párpados
Desnuda tilde de mis palabras
que entra en un paréntesis de modorra.
En mi primer capítulo leo lo que supura,
y me cautiva la luz de tinta seca de su texto.
Entreabro mi prólogo para hacer añicos
el alfabeto mordido del archivo;
quizás sea
una vocal amputada quien habla
por mi garganta.
Las letras inyectan su tiempo desteñido
al final del libro,
tan semejante a un signo del calendario.
Hay algo en este lenguaje que busca
la noche de papel crudo;
me fluye entre los poros del pellejo escrito,
me agota para siempre entre la vid
de mis párpados,
su pétalo de carne sin rostro,
el labio que no pronuncia mi grafía.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
que entra en un paréntesis de modorra.
En mi primer capítulo leo lo que supura,
y me cautiva la luz de tinta seca de su texto.
el alfabeto mordido del archivo;
quizás sea
una vocal amputada quien habla
por mi garganta.
al final del libro,
tan semejante a un signo del calendario.
la noche de papel crudo;
me fluye entre los poros del pellejo escrito,
me agota para siempre entre la vid
de mis párpados,
su pétalo de carne sin rostro,
el labio que no pronuncia mi grafía.
lunes, 22 de junio de 2026
Lumbre de insomnio
Yo mastico mi lumbre de insomnio
con boca de hojaldre húmeda;
no tengo cielo,
sino una costilla puesta a secar
sobre el fango del ruido.
Guardo cráneos pequeños
en el bolsillo de sal de una pendiente,
y nadie pregunta
por la bombilla encrespada que entierro
debajo del cerrojo.
Mi sombra familiar
ordeña un garabato sin leche;
mis párpados caen
como vísceras de papel
sobre una mesa torcida.
Yo cacareo mi desencanto bajo tierra,
no por tristeza,
sino por costumbre mineral;
algo celeste, casi rancio,
me enciende la nuca
y se apaga sin perdón.
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2026
Ivette Urroz.
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Verbología persuasiva
La quina homocéntrica y extraviada, en el espejo,
con collar de muelas y manos de sable,
fue disparada en junio, aquella mañana,
con codos vectoriales y dedos pasteurizados.
De vez en cuando se deshidrata en claroscuro;
se desplaza y se hincha; al hincharse, se fisura.
Su nervadura desollada persigue
las esfinges torcidas del mediodía.
Arribó la última prueba de la fusión acampanada;
queda allí, empotrada por verbos de estaño.
Intelecto del capitel, yeso de arriba,
se astilla en cada pliegue del atavío.
Unas declamatorias halogenadas coronan
la lechuza del pacto.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
con collar de muelas y manos de sable,
fue disparada en junio, aquella mañana,
con codos vectoriales y dedos pasteurizados.
se desplaza y se hincha; al hincharse, se fisura.
Su nervadura desollada persigue
las esfinges torcidas del mediodía.
queda allí, empotrada por verbos de estaño.
Intelecto del capitel, yeso de arriba,
se astilla en cada pliegue del atavío.
la lechuza del pacto.
domingo, 21 de junio de 2026
Vértebras de insomnio verbal
Aún crujen monomotores en hormigueos
circulares hacia la modalidad del arbusto,
aunque las láminas bizcas desnucan, con costillas
nevadas, los años sin matrícula.
Todo arde en un cuerpo de pan.
Se desencaminan las diptongaciones de virutas
maleables; se garabatean los tercos engrudos,
se menea el monosilabismo obrero del borrego
en sus vértebras de calambre vocálico.
Deben piropearse las talladas astillas
con clorofila de chaveta,
para vetear la tangente del cometa
que vapulea el acto perenne del garfio.
Regar las mescolanzas de aullidos
con ángulos nocturnos y polvo de mica rota,
hasta que brote un portaobjetos, callado,
tapado con hocicos presagiados
de carbón quincenal.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
circulares hacia la modalidad del arbusto,
aunque las láminas bizcas desnucan, con costillas
nevadas, los años sin matrícula.
Todo arde en un cuerpo de pan.
maleables; se garabatean los tercos engrudos,
se menea el monosilabismo obrero del borrego
en sus vértebras de calambre vocálico.
con clorofila de chaveta,
para vetear la tangente del cometa
que vapulea el acto perenne del garfio.
con ángulos nocturnos y polvo de mica rota,
hasta que brote un portaobjetos, callado,
tapado con hocicos presagiados
de carbón quincenal.
Radioterapia de salitre
Contracciones de jade sobre lenguas
quebradas
se proyectan en proteínas rigurosas
auriculares;
rasguño insano, siendo apenas prefijo,
como garra intoxicada y desviada, zodiacal.
En el kimono del ocaso se ve un fondo
triste
de maníes y elegías en órbitas fugitivas;
deja estrellado el sueño que lustraba
el cosmos amorfo, eterno y desgarrado.
Zaguán del estrecho angelical y orgánico,
donde los mambos agitadores
hicieron radioterapia de salitre dominical,
resguarda sus hervores esporádicos
en el habla y en bebedizos de cobardía;
hay un tendón con amortiguadores
furibundos,
donde permanece en su nicho cotidiano.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
sábado, 20 de junio de 2026
Cuerda ontológica
Compacta la madeja, monopolio indescifrable,
a la izquierda, tras lo que el monte ofrece,
hasta que la criba delinea y examina
con castaña aterciopelada y algodonosa.
El apéndice violeta, de cautela insolente,
confiesa su débil ampicilina ante cada exageración,
y el olfato, en cuerda ganglionar, emerge
de algún descalce, discretamente.
Escaramuza de lentes en brecha, hormonal.
En serpenteo de hostil matrícula, se dilata,
empapada en pólipos y gelatina rota.
Transitan desde la polvareda y los ramajes
los pórticos de la norma tiesa; con aleteos
infrarrojos, se dirigen hacia una luna epidérmica.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
a la izquierda, tras lo que el monte ofrece,
hasta que la criba delinea y examina
con castaña aterciopelada y algodonosa.
confiesa su débil ampicilina ante cada exageración,
y el olfato, en cuerda ganglionar, emerge
de algún descalce, discretamente.
En serpenteo de hostil matrícula, se dilata,
empapada en pólipos y gelatina rota.
los pórticos de la norma tiesa; con aleteos
infrarrojos, se dirigen hacia una luna epidérmica.
El lenguaje cardíaco del claustro
Ojos de hidróxidos en vestidos rojos,
iracundos sobre el uranio reflexivo,
vuelven diáfano el cuajo ácido
de la cerbatana.
Aguardan, como el cepo de obsidiana,
las contiendas
en cada chagual junto a piedras
sin bautismo.
El lenguaje cardíaco del claustro
dulcifica como la flacidez de los inviernos
ante el humanoide del lastre,
sin enjuiciar la palabra
que intenta ponerle tráquea al hueco.
Sin oficio en el monopétalo del quebranto
que negocia amuletos sin ideas al requerimiento
de las alcobas
sobre el umbral sin casa.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
iracundos sobre el uranio reflexivo,
vuelven diáfano el cuajo ácido
de la cerbatana.
las contiendas
en cada chagual junto a piedras
sin bautismo.
dulcifica como la flacidez de los inviernos
ante el humanoide del lastre,
sin enjuiciar la palabra
que intenta ponerle tráquea al hueco.
que negocia amuletos sin ideas al requerimiento
de las alcobas
sobre el umbral sin casa.
viernes, 19 de junio de 2026
Asteriscos por esos ojos
Rastrillos que solo van hacia
mancuernillas,
para alto escote y hechura de pastiche,
calambre fulgente donde se yergue
el hacker lumínico del prefijo banal,
en cuyo sarcasmo y pulóver torrencial
lo compartido y zarpado queda ya sabido;
rastrojo puro del sentido invicto,
como invisible contrapeso del afecto.
Brisa de circo busca la clave ciega,
manga fanática del alma más pensante,
donde se baila con dentina y cardos
refinados,
laúd de fiesta que el karaoke nunca
aguarda:
cierto matematismo hallará, en vida
inicial,
la traza de enhebrar asteriscos por esos
ojos.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
La gomorresina rebobinada
Se rebobina piedra, válvula sedimentaria
de un talego escrito en tanteo calcificado,
matriz de perspectiva cáustica,
quizás fija en su valle de breas.
Ya se aproxime, ácida, en el receptor,
si el miércoles la metamorfiza con sílice,
y tras la lámina, muda, se define
o, ausente, malea su faceta apagada;
ya se extravíe entre nieblas y se hamaque,
invertebrada por el estaño de banda quieta,
halógeno del aire fósil, largo y
emparejado;
su prototipo mineralizado, torpe quicio
del azogue y de la mica, abre su renglón,
y el cuerno deduce la gomorresina
rebobinada.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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domingo, 14 de junio de 2026
Prosopopeya oprimida
Se atrofia el tizne
a lo lejos,
pupila de lengua bravía,
reniega en el empeine del postigo.
En signo de pulgar oprimido,
se sabe que todo sobrevive,
y las ruinas,
ya sin vocabulario,
abollan el esqueleto de la rara prosopopeya.
Alguna vez queda dicho
que late a yesca y a resuello;
se reafirma que la traba
es la mano
de lo inmóvil y de sus evidencias.
Desde este hervor que se alimenta
de graznidos y de desgaste,
cae sobre la tarde
el peso del aire sin su música,
y esa sombra
arrincona al amanecer.
Inútilmente se reclama
el regreso del aliento a su costillar
y no a esta voz de erial
que enfría el cielo
entre la pregunta lanzallamas
y el dictamen de nadie.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
a lo lejos,
pupila de lengua bravía,
reniega en el empeine del postigo.
se sabe que todo sobrevive,
y las ruinas,
ya sin vocabulario,
abollan el esqueleto de la rara prosopopeya.
que late a yesca y a resuello;
se reafirma que la traba
es la mano
de lo inmóvil y de sus evidencias.
de graznidos y de desgaste,
cae sobre la tarde
el peso del aire sin su música,
y esa sombra
arrincona al amanecer.
el regreso del aliento a su costillar
y no a esta voz de erial
que enfría el cielo
entre la pregunta lanzallamas
y el dictamen de nadie.
Nocturna permanencia
Tecla de la clavija mineralizada.
Corona de níquel sobre la savia inicial.
Enigma del astrolabio flotando
estérilmente.
Feroz escama de cuarzo desafortunada.
Calendario por la hélice atrincherado.
Acera de azófar dispuesta gradualmente.
Minuto de bronce camuflado en limadura.
Insondable tarde de clavecín despabilada.
Crepúsculo de mercurio en un ruido.
Resortes que pasan por trazos destronados.
Breve vibración sin cauce ni pedestal.
Tosco equilibrio de fósforo cristalino.
Nocturna permanencia en luna delictiva.
Cansancio de piedra bajo la hornacina
afónica.
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2026
Ivette Urroz.
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sábado, 13 de junio de 2026
Aluvión genético de la mueca
Lo maquillado en la faz de la sangre
y de la piedra, ante la luz, se desactiva.
En el empeine del reuma prenatal,
macerado en la breña del mundo,
se marcó con el aluvión genético de la
mueca.
Pigmentos, falanges y vestigios
enmudecieron bajo catafalcos de albúmina.
Sólo manchas de silencio a deshora cuajan:
sábanas en astro enfermo, sin anuncio,
amortiguadas por la neblina de la placenta.
Los pechos reciben mitosis de miedo.
La puerta se yergue ante su ausencia,
donde el sudor del rizoma troquelado
se anudaba.
Acaso no fue emoción,
sino un diluvio de cortisol:
más duele bajo el proceso
que cuando se evapora.
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2026
Ivette Urroz.
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viernes, 12 de junio de 2026
La huella clausurada
La huella ocupa la cisterna de lo obtuso,
porta un fulgor sin linaje tras haber
rozado
dos cartílagos inmovibles;
retiene el tránsito como rumbo de nadie,
y mide el saldo del fausto o del desvío.
Bajo su nómina de dureza sosegada
se alojan legajos salobres,
donde fermentan estrías de salitre
y hocicos de un metal lactante.
Avanza por la cámara clausurada.
La presión entera la examina
y la consuela.
Sólo declina
si un sello de pez le cierra el perímetro.
Después retorna la aprensión,
por detrás del basalto y del azogue,
adherida al limo,
y rastrea en la sed el precio de
su contraseña hundida.
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Ivette Urroz.
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jueves, 11 de junio de 2026
El rojo del pensamiento
Volcado sobre el rojo, el pensamiento
como una cuña de fáculas en astro acádico,
que, al cruzar por el color esbelto del
abrazo,
fracturó su camafeo de nacimiento;
la paleta, laboriosa y casi sin tormento,
cambió la luz por un celeste silencio,
vaso arisco de aljibe, fértil y soberano,
con pupila vegetal sobre el poliedro viudo.
Cómplice de alguna vieja madrugada
soñada por el claroscuro que colorea,
el cuello de agua se fija en el óleo,
cuando el cubismo, sin rostro, parpadea
y convierte su médula en acrílicos,
descifrando en pigmentos la palabra
amarilla.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
como una cuña de fáculas en astro acádico,
que, al cruzar por el color esbelto del abrazo,
fracturó su camafeo de nacimiento;
cambió la luz por un celeste silencio,
vaso arisco de aljibe, fértil y soberano,
con pupila vegetal sobre el poliedro viudo.
soñada por el claroscuro que colorea,
el cuello de agua se fija en el óleo,
y convierte su médula en acrílicos,
descifrando en pigmentos la palabra amarilla.
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Ivette Urroz.
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Órbita de ciencia púrpura
Por el hielo jubiloso y germinante
los drones transitan hacia el porvenir,
hacia una órbita ideal, señera y limpia,
sujeta en hombros con su tacto perpetuo;
entrelazada la espiral, leve y casi consciente
el ademán, aunque la imagen sea hosca,
dejando atrás lo sombrío y sin relieve,
el parpadeo lúcido de su presente.
Dormidos por el núcleo y por el filo del aire,
desnudos ante la arteria animada de la cuerda,
cedidos al deleite del centro figurado,
prosigue la vereda de espejismos hostiles,
proclamada por deseo y pensamiento en niebla,
en una fundición de vientres de ciencia púrpura.
Copyright
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
los drones transitan hacia el porvenir,
hacia una órbita ideal, señera y limpia,
sujeta en hombros con su tacto perpetuo;
el ademán, aunque la imagen sea hosca,
dejando atrás lo sombrío y sin relieve,
el parpadeo lúcido de su presente.
desnudos ante la arteria animada de la cuerda,
cedidos al deleite del centro figurado,
proclamada por deseo y pensamiento en niebla,
en una fundición de vientres de ciencia púrpura.
miércoles, 10 de junio de 2026
La barbilla de la infancia
Se ladean los columpios ansiosos,
los inermes juegos de la cuerda muda,
retratos colgados en la barbilla de la
infancia.
El puño de mecate bajo un sol de yeso
gramatical.
Zigzag descalzo bajo la tierra del pedal,
el absoluto verbo del margen del instante
y el cuello erguido que al fin desciende
a un pliegue de recreo abuhado.
El letargo del charco, todavía meciéndose
con esa pasividad de sube y baja que abruma
en los mecates partidos del recreo de la cizaña,
qué peregrinamente siguen equilibrando
el peluche pegajoso del azar entre las
risas.
Gotean sus soledades líquidas.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
los inermes juegos de la cuerda muda,
retratos colgados en la barbilla de la infancia.
El puño de mecate bajo un sol de yeso gramatical.
el absoluto verbo del margen del instante
y el cuello erguido que al fin desciende
a un pliegue de recreo abuhado.
con esa pasividad de sube y baja que abruma
en los mecates partidos del recreo de la cizaña,
el peluche pegajoso del azar entre las risas.
Gotean sus soledades líquidas.
martes, 9 de junio de 2026
Insecto Antropoceno
Dolor de batería arcaica, ya no recibirá zumbido.
La caja de música quedó sin garganta fósil,
para medir la uña que baja al dinosaurio nuevo
y abre, sin tablilla, la montura de las garras.
Hoy no se llora; la pirámide anda calcárea,
con el tórax neolítico como lanza rupestre.
Hay hambre de jornada, de roce, de esfinge, de aire,
de romperse en sonido como insecto antropoceno.
La umbra concede una risa de cámara hundida
y deja caer su cavidad sobre la nuca.
El agua parece recién salida de un jeroglífico intacto.
No se quiere saber de conjeturas ni de ruinas;
solo queda el olor blanco de las vasijas
y un megalito febril donde el mundo hace fricción.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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La caja de música quedó sin garganta fósil,
para medir la uña que baja al dinosaurio nuevo
y abre, sin tablilla, la montura de las garras.
con el tórax neolítico como lanza rupestre.
Hay hambre de jornada, de roce, de esfinge, de aire,
de romperse en sonido como insecto antropoceno.
y deja caer su cavidad sobre la nuca.
El agua parece recién salida de un jeroglífico intacto.
solo queda el olor blanco de las vasijas
y un megalito febril donde el mundo hace fricción.
Encía del hangar
El aire enrojece la encía del hangar,
se astilla en llamarada de polvo centrípeto
que bloquea con cadena de muelas rotas
y deja una mordida en el hielo del pavor.
El pozo cartesiano abre el limbo de la
turbina,
desprende los frenos de la tarde.
Los golpes son cubetas de intimidad
perdida;
la lupa, una vaporización de caprichos
carnales.
Allí, hímenes centrifugados en sentido
rígido,
retazos vespertinos zigzaguean en soplos
confusos,
roturan, rasgan, congelan sus aspas dentales.
Pero todo se coagula en el fiel instante
en que cae entre síntesis necesarias
y un electrolito limpia sus boquillas temerosas.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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lunes, 8 de junio de 2026
La ansiedad del martillo
La neurastenia de cal firmó su dictamen.
No existe soplete sudado y clínico
suficiente
para girar la polea de las aguas heredadas
que traga igual al clavo y al sensato.
El margen contiguo avanza en paralelo.
Sus compuertas de sangre, ya raquíticas,
coronan con aplausos al verdugo del
emplaste
y llaman falla técnica al espanto.
El lodo de la mirada se propaga sin
revoque,
cubre con baba química los patios del
mortero
y deja el suelo enfermo de locura.
Ya son fondos de materia rota por soberbia.
En la zanja hallarán su propio encofrado,
pues nada seguirá bajo la vigilia del
martillo.
CopyrightNo existe soplete sudado y clínico suficiente
para girar la polea de las aguas heredadas
que traga igual al clavo y al sensato.
El margen contiguo avanza en paralelo.
Sus compuertas de sangre, ya raquíticas,
coronan con aplausos al verdugo del emplaste
y llaman falla técnica al espanto.
El lodo de la mirada se propaga sin revoque,
cubre con baba química los patios del mortero
y deja el suelo enfermo de locura.
Ya son fondos de materia rota por soberbia.
En la zanja hallarán su propio encofrado,
pues nada seguirá bajo la vigilia del martillo.
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Ivette Urroz.
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domingo, 7 de junio de 2026
Viudez de fuego
Un tallo de utilería, una máscara de fibra;
vaho de borra y parca de mercado en los bornes;
una trampa matinal en la lámpara del turno
y un dolo de watt en compás de esputo.
Un fanal de encono y filo de taberna
para cincelar sus normas en la placa;
un mensajero renacuajo de naipe gastado,
tambor de hielo seco entre crayones y las noches.
Un código de la médula con nombre de feria,
y a la garganta del desliz, tea en mano,
clavarle una estaca de alfileres patógenos.
Techo de aire sobre pista doméstica,
nieve hirviendo como cables de resina,
y una viudez de fuego, de pompa gris.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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Un tallo de utilería, una máscara de fibra;
vaho de borra y parca de mercado en los bornes;
una trampa matinal en la lámpara del turno
y un dolo de watt en compás de esputo.
Un fanal de encono y filo de taberna
para cincelar sus normas en la placa;
un mensajero renacuajo de naipe gastado,
tambor de hielo seco entre crayones y las noches.
Un código de la médula con nombre de feria,
y a la garganta del desliz, tea en mano,
clavarle una estaca de alfileres patógenos.
Techo de aire sobre pista doméstica,
nieve hirviendo como cables de resina,
y una viudez de fuego, de pompa gris.
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Ivette Urroz.
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sábado, 6 de junio de 2026
Aspirina con memoria de acicate
En bostezo de sílice se someten
dientes de salmuera con jarabe frío;
se exhiben bajo un oído de alacena
para ensayar calambre en carne opaca.
Una aspirina con memoria de acicate
reniega donde debería haber contraste;
copia una sombra, la disuelve intacta,
y vigila otra forma con desgaste de formol.
Hoy, cuando junio vigoriza sus sensores
y el entorno parece un garabato encendido,
se rinden muchos aposentos sin folio.
Pero mañana, bajo discoteca de nevera,
habrá un labio de cloroformo casi azul
y una cláusula con epidermis de abedul.
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Ivette Mendoza Fajardo
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dientes de salmuera con jarabe frío;
se exhiben bajo un oído de alacena
para ensayar calambre en carne opaca.
reniega donde debería haber contraste;
copia una sombra, la disuelve intacta,
y vigila otra forma con desgaste de formol.
y el entorno parece un garabato encendido,
se rinden muchos aposentos sin folio.
habrá un labio de cloroformo casi azul
y una cláusula con epidermis de abedul.
Ábacos de la tarde usada
Maniquí sin par, bajo su chasis culto,
adormece los ábacos de la tarde usada,
cuando una firma tuvo que ser remachada
contra el fraude y su verborrea de zanja fiscal.
No se inclina su flaqueza ni su énfasis.
Lo sigue un yo-yo zacatal de voz barnizada
y un zopilote mecánico de piel vivaracha.
Cada tropiezo calibra otra crisis.
El viraje persiste en sus pisadas hermosas.
La mano de un yagual aún lo descuenta.
El chispero le dio su gracia de terreno.
El berrinche del conteo no reposa.
Queda una matemática que lo tabula.
No caducan sus números subterráneos.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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adormece los ábacos de la tarde usada,
cuando una firma tuvo que ser remachada
contra el fraude y su verborrea de zanja fiscal.
Lo sigue un yo-yo zacatal de voz barnizada
y un zopilote mecánico de piel vivaracha.
Cada tropiezo calibra otra crisis.
La mano de un yagual aún lo descuenta.
El chispero le dio su gracia de terreno.
Queda una matemática que lo tabula.
No caducan sus números subterráneos.
viernes, 5 de junio de 2026
El truco en la palangana
Bastón de luz y berraca filigrana
sobre un chingorro inmóvil de clorofila,
vaqueta refractaria de sonidos leperos
que en temblor de casillero se deshila;
en la bocina más carnosa de la piedra
queda un borlote antiguo de ruedas,
delirio de estaño de piñón sanado
bajo un serrucho plisado de campana.
Retranca y balín. Derrumbe de hojalata.
Cielo de cincho. Tierra cabezona y carey.
Fogón anómalo de garfios en pachanga.
Hay espiga en la rajonada, canto ñoño.
Sin puya ni molendero, sin rito de jícaro,
cerró su truco en una palangana.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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sobre un chingorro inmóvil de clorofila,
vaqueta refractaria de sonidos leperos
que en temblor de casillero se deshila;
queda un borlote antiguo de ruedas,
delirio de estaño de piñón sanado
bajo un serrucho plisado de campana.
Cielo de cincho. Tierra cabezona y carey.
Fogón anómalo de garfios en pachanga.
Sin puya ni molendero, sin rito de jícaro,
cerró su truco en una palangana.
Ductilidad contra el minutero
En hambre de foco se espabila
una mecha abúlica, limpia y biselada,
y el acero del mapa se dispara
sobre el riel torcido de un trapecio.
La fría simetría de una tela ácida
por pasillos de pelaje se desampara,
pues en la percha no entra luz tan hilada
y a otro ruido se va la pieza en alarma.
Se ajustó con el molde la figura,
fraguada en bolsa de aire calculada,
de perfil al muro, sobria y ortopédica,
doméstica, partida, casi alzada,
que, si su desconcierto fue una capucha,
fue ductilidad mineral contra el minutero.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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una mecha abúlica, limpia y biselada,
y el acero del mapa se dispara
sobre el riel torcido de un trapecio.
por pasillos de pelaje se desampara,
pues en la percha no entra luz tan hilada
y a otro ruido se va la pieza en alarma.
fraguada en bolsa de aire calculada,
de perfil al muro, sobria y ortopédica,
que, si su desconcierto fue una capucha,
fue ductilidad mineral contra el minutero.
jueves, 4 de junio de 2026
Azúcar de aluminio
Un zigoto abre la mañana desde el talón,
su ADN muta la luz en trance
dentro de una hibridación azul de metal blando,
con proteína incipiente todavía en marcha.
La noche ladea su quietud de genes,
guarda una mínima porción de enzimas cautivas,
y el apareamiento desordena su mitosis torcida
mientras ronda la ameba negativa.
La infección propagó su giro larvario,
el día ardió con metaplasma burdo,
y el mar recibió azúcar de aluminio.
No quedará constancia del cuerpo en decúbito
si la señal química se apaga entre las raíces
y persiste un fenotipo único, sin válvula.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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su ADN muta la luz en trance
dentro de una hibridación azul de metal blando,
con proteína incipiente todavía en marcha.
guarda una mínima porción de enzimas cautivas,
y el apareamiento desordena su mitosis torcida
mientras ronda la ameba negativa.
el día ardió con metaplasma burdo,
y el mar recibió azúcar de aluminio.
si la señal química se apaga entre las raíces
y persiste un fenotipo único, sin válvula.
miércoles, 3 de junio de 2026
Receptáculo maniatado
La manga reluciente, casi vítrea,
de remesa de tocacintas y perfume de antena,
con instrumento de seda y vejez de porcelana,
ceñida por permeabilidad de cobre fijo,
parecía un don de luz sin pértiga,
labrado por una anemia de laboratorio,
de un cobalto sabatino, casi galvanizado,
más oblicuo que el receptáculo maniatado.
En el linóleo su impresión se configura,
partida por sus densos mecanismos,
y en el agua queda un ligamento lacrado;
el claustro dicta su cumbre enajenada,
y las levaduras son nudos bronquiales
donde la rótula tarabillada queda sujeta.
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Ivette Urroz.
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de remesa de tocacintas y perfume de antena,
con instrumento de seda y vejez de porcelana,
ceñida por permeabilidad de cobre fijo,
labrado por una anemia de laboratorio,
de un cobalto sabatino, casi galvanizado,
más oblicuo que el receptáculo maniatado.
partida por sus densos mecanismos,
y en el agua queda un ligamento lacrado;
y las levaduras son nudos bronquiales
donde la rótula tarabillada queda sujeta.
viernes, 29 de mayo de 2026
El hipo quebradizo del horizonte
Sorbo que custodia el raro estorbo
de una cordura con párpados de alquitrán,
lleva dos grapas tensas en la frente
y en el torso un sol de rugiente horario.
Con la postura seca de un armario
se eleva sobre el tálamo, casi impaciente,
y al tocarle los pies, mansamente,
la fuerza de la lluvia muerta se hace osario.
La visión tapiada duerme en su remolino oscuro,
mientras mil rumbos guardan su punto erizado
con pisadas de animal de fieltro áspero,
que mide el hipo quebradizo del horizonte,
aunque no respira.
Tal como una aurora de nervadura gigantesca
que mira el mundo con un ingenio de oropel.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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de una cordura con párpados de alquitrán,
lleva dos grapas tensas en la frente
y en el torso un sol de rugiente horario.
se eleva sobre el tálamo, casi impaciente,
y al tocarle los pies, mansamente,
la fuerza de la lluvia muerta se hace osario.
mientras mil rumbos guardan su punto erizado
con pisadas de animal de fieltro áspero,
aunque no respira.
Tal como una aurora de nervadura gigantesca
que mira el mundo con un ingenio de oropel.
lunes, 25 de mayo de 2026
Triángulo a oscuras
Un rastro de acierto en la hilaridad del
viento,
en la hogaza corrugada de ciertos letargos,
sobre el léxico que ondula y estrecha los
tejidos,
en viejos macareos que dejaron de negar
un semblante de bravura.
Son metrópolis de almidón, o una bicicleta
que pedalea sola bajo el amanecer.
Están en las palmas de unas manos que
ignoran;
una partícula de mar, de hastío bizco,
descansa bajo una bruma castellana,
con el sabor de la condena,
en forma de figuras dentadas,
de reflejos esmaltados,
de pulidos andaluces.
Difundida en olvidos incógnitos,
en octosílabos otoñales,
en partes ovoidales,
el tiempo divide la calentura devorada
de un triángulo a oscuras.
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© 2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
en la hogaza corrugada de ciertos letargos,
sobre el léxico que ondula y estrecha los tejidos,
en viejos macareos que dejaron de negar
un semblante de bravura.
que pedalea sola bajo el amanecer.
una partícula de mar, de hastío bizco,
descansa bajo una bruma castellana,
con el sabor de la condena,
en forma de figuras dentadas,
de reflejos esmaltados,
de pulidos andaluces.
en octosílabos otoñales,
en partes ovoidales,
el tiempo divide la calentura devorada
de un triángulo a oscuras.
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sábado, 23 de mayo de 2026
Reposo de una hoja de papel
La inexperta pregunta de las fibras de la
sed
que en un arrebato simula una sombra
granulada,
claramente desfasada,
enciende en su sangre una comarca de fulgurita.
Es un atlas de noches con bisagras y
atardeceres recios,
un ser de impulsos que se coagulan
y empujan sin cesar el asombro sin borde.
Se coloca en sábanas que fueron camas de
yeso
y excita sus bocas de aserrín antiguo.
Se va descifrando sin perilla,
desde cierta costumbre que inquieta
para siempre el reposo de una hoja de
papel.
Copyright
© 2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
que en un arrebato simula una sombra granulada,
claramente desfasada,
enciende en su sangre una comarca de fulgurita.
un ser de impulsos que se coagulan
y empujan sin cesar el asombro sin borde.
y excita sus bocas de aserrín antiguo.
desde cierta costumbre que inquieta
para siempre el reposo de una hoja de papel.
Pelucas dérmicas
El fino folículo retuerce su rolo de apagón
con cutícula encrespada, con resequedad
tibia.
Más torcido sería nacer de cabello cáustico
y que el mechón, en vez de rubio, brotara
rosa.
En un rincón de mascarilla húmeda y sin
testigos,
el sérum aturdido levanta su leve hebra
oxidada.
Allí la decoloración colgará sus cuentas
frías,
y la rozarán la luna, la trenza y la fase
telógena.
También se peina la raíz sebácea con oro
deshebrado,
y en medio del amanecer se fabrican pelucas
dérmicas.
Las une la tenacidad de un mismo oficio.
Pero a su insomnio de tijera lo aprietan la
caspa lunar y el rocío.
Nadie sabe qué hallará la otra labor en el
secado del instinto.
Nadie sabe qué estilo dejará la sombra.
Copyright
© 2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los Derechos Reservados.

con cutícula encrespada, con resequedad tibia.
Más torcido sería nacer de cabello cáustico
y que el mechón, en vez de rubio, brotara rosa.
el sérum aturdido levanta su leve hebra oxidada.
Allí la decoloración colgará sus cuentas frías,
y la rozarán la luna, la trenza y la fase telógena.
y en medio del amanecer se fabrican pelucas dérmicas.
Las une la tenacidad de un mismo oficio.
Nadie sabe qué hallará la otra labor en el secado del instinto.
Nadie sabe qué estilo dejará la sombra.
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viernes, 22 de mayo de 2026
Vagido sin zíper
Es una cacharpa de berrinche indócil y amargo,
pero deja en la pichinga una mueca bayunca;
la chifleta la escribe con fondo de pachulí,
y mirar su bayuncada no alcanza nunca.
Brota como un vagido sin zíper,
con maracas, con ritmo y margen severo;
por su zangarro corre una catizumba fresca
que no repite su aguadulce ni su alcanfor.
Suena a cinchazo dentro de un cacaste,
finge una raíz de caites entre carruchas,
con sabor a galerón de guamazo y carbón.
Rezago de lavatorio negro y hondo,
donde la mollera cae sobre el papel
para subir después como gigantona viva.
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© 2026
Ivette Urroz.
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pero deja en la pichinga una mueca bayunca;
la chifleta la escribe con fondo de pachulí,
y mirar su bayuncada no alcanza nunca.
con maracas, con ritmo y margen severo;
por su zangarro corre una catizumba fresca
que no repite su aguadulce ni su alcanfor.
finge una raíz de caites entre carruchas,
con sabor a galerón de guamazo y carbón.
donde la mollera cae sobre el papel
para subir después como gigantona viva.
jueves, 21 de mayo de 2026
Escenario tronchado
Una cabeza llueve tinta escénica
y unas llaves teatrales corrigen el telón;
una desnudez fuma cigarros de libreto
y un óleo oscuro silba la máscara.
Un cruce de novela, camerino y cortinaje,
una savia de imprenta fermentada y ardiente;
una figura sale del museo, ladeada,
con una biblioteca por linaje.
Una fragua de sílabas en fuga de seda,
un barullo encerrado en la bisagra
y un arte solariego duerme con bastidor.
Un volcán con gramática de tramoya,
una mejilla injertada en una estrella
y un escenario tronchado: La Juguetona.
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© 2026
Ivette Urroz.
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y unas llaves teatrales corrigen el telón;
una desnudez fuma cigarros de libreto
y un óleo oscuro silba la máscara.
una savia de imprenta fermentada y ardiente;
una figura sale del museo, ladeada,
con una biblioteca por linaje.
un barullo encerrado en la bisagra
y un arte solariego duerme con bastidor.
una mejilla injertada en una estrella
y un escenario tronchado: La Juguetona.







































