El Papachayo (Poesía de lo absurdo)
Poemas Abstractos, Surrealista , Oníricos,Poesías, Poeta Nicaraguense Ivette Mendoza Fajardo (Ivette Urroz), Nicaragua, Managua América Central, sacuanjoche, Poemas Contemporaneos, Poemas
sábado, 27 de junio de 2026
Salpicadura a contraluz
Dentro de la dulzaina se embolsa el humo capataz.
viernes, 26 de junio de 2026
Ópalo del sueño lúcido
La sabihonda mano, armadura núbil del
viento,
el hashtag, mis labios imperativos,
desenfadados,
mi Lazarillo de Tormes, sangre enclenque y
graduada,
delta incolora, abundante en sueño lúcido,
han de guiarme a la morada del silencio,
del sueño
y del ópalo musical y ontológico, sierpe
del ser,
con un gozo orbicular y siempre paralizado
y un calibrado meollo de luces diminutas.
Emprenderé viajes por la seducción de REM,
la captura de mundos frágiles y de
terciopelos
que me concedan el latido astral de cada
noche.
Tantearme theta como una inducción de
pájaros,
que solo puede volar entremedio de los
ojos,
como un dios semidormido, tocando fulgores violetas.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
Oasis aserruchado
Coeficiente silvestre del camelote
librepensador
que, siendo corolario o atadura, viene
hacia la derecha,
con disgusto de tazones en mi cavernaria
sonrisa
que antes era idólatra, pero olió palmeras
y me encantó.
En los mandalas del amor monitorizado
hubo termómetro para medir el ósculo
imperfecto
cuando tengo que filosofar, para jugar
guanaco,
y deseo llegar tarde como un delicado
guardallamas.
Atentará mi ilusión humoral la mucosa de
desierto,
de ojera automática al pigmeo empujón,
atándole en higos, cactus de dorada
persistencia.
Resisto, pues, compartir, que del sello
retrovisor
saldrá silbato, cántaro de expresión
engrandecido
por el tajador inmortal del oasis
aserruchado.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
que, siendo corolario o atadura, viene hacia la derecha,
con disgusto de tazones en mi cavernaria sonrisa
que antes era idólatra, pero olió palmeras y me encantó.
hubo termómetro para medir el ósculo imperfecto
cuando tengo que filosofar, para jugar guanaco,
y deseo llegar tarde como un delicado guardallamas.
de ojera automática al pigmeo empujón,
atándole en higos, cactus de dorada persistencia.
saldrá silbato, cántaro de expresión engrandecido
por el tajador inmortal del oasis aserruchado.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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jueves, 25 de junio de 2026
Gárgola de vértigos
Objecto retazos en ave bandolera
mientras salgo de la pluma maternal,
y mis pulgares son las gárgolas de mi
poesía.
El brillo rubí de sus ojos es el vacío de
mi soledad,
que me reclama a la orilla de este sueño
loco.
Bajo la amputación de la memoria,
el fuego es un disfraz que emerge de mis
rodillas;
el frío abstracto de mi cuerpo desprende el
desvelo del avestruz que marca mis
fronteras
con demasía. Litoral de la disfagia con la
ceguera
de un trapecio vestido de cartujo, que
estampa
mis pecados con su olor a desdoblamiento.
Y me sirve para cruzar la tribulación
como cuando crucé los laberintos tardíos en
la
Divina Comedia.
Se me desmantela el castillo demencial
de mil preguntas, que se abarrotan detrás
de mis orejas como hornos de nostalgias.
Mis noches de lujuria maduran en el
capricho de una gárgola,
donde crece cada día para inspirarme
en un poema manchado de vértigos
y placeres.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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La joroba de los matasellos
Mis afirmaciones germinan esquemas;
desato un aullido cuando especifico,
y mi joroba lastima los matasellos.
El papiro y el pilón rechiflan a desnivel;
la samba subleva el talco silenciado
cuando la realeza implora ante la delación.
Disputo la plenitud contra un cuerpo
cualitativo,
contra el cubo absurdo de los deflectores,
mientras me ordeno hacia los monorrieles
y una menudencia me roe el costado.
El menudillo es la dermis del quebranto.
Yo practico el ritual seductivo
de los tanteos sonámbulos,
en el roce de una semejanza
que ya respira en cuartetos,
como quien manda
en una oficina de juramentos
y esconde su absolución moleteada
dentro del racor tallado.
Una tecla viva
se condensa entre mi moldura,
y yo, mezquino de obelisco,
cuento los numerales verdes del tiempo.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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El cerrojo nostálgico
Yo no cierro el cerrojo nostálgico.
Lo escucho crujir en el páncreas de la
soledad,
plegado como un estuche fogoso,
como una puerta de ingenio comestible
que tose contra mi llavero.
Me acerco al taller del metal
y la piel de la llave se me astilla en
fosforescencia;
la guardo en mi memoria para desclavar un
suspiro,
pero su órgano rehúsa la obediencia:
su alta voz se desajusta, se traba,
me empuja con su articulación caliente,
me muerde con su sueño humillado en
quietud.
Yo no descifro su oficio.
Cada llave que ensayo
se me vuelve peso de sombra en curvatura;
cada vuelta queda encorvada contra el muro
en una baba luminosa de níquel,
y esa sábana eléctrica, tersa, vibrante,
me reconoce, me arrulla,
me deja en la boca
un polvo mudo de cerradura.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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miércoles, 24 de junio de 2026
Canción de la palabra vertical
Verbo en lumbre. Recuerdo. Mi palabra
vertical,
penúltima en el viento, aún persiste.
La oscuridad me otea, tantea mares
en tu follaje huraño, taciturno y apagado.
Por donde me quema un sueño sin cordura,
mi alma tantea su huego intermitente.
El abrigo de mi silencio áspero, vuelto
yesca,
llega a tu luna de cosquilla pedregosa.
El amor, de ojos vastos y compostura
delicada,
manso entre pelusas, descendiente, se
inclina.
Pero mi atardecer, enhiesto y calibrado,
se doblega en una lámina de zinc
distanciado.
Mis verbos fluviales, mi diálogo con el
grito hermano,
mi héroe, reflejan mi voz en un rojo arcano.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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martes, 23 de junio de 2026
Llanto perpendicular del mediodía
Mis lágrimas se han aglutinado en mi alta greda
de átomo, de astro ardido, de longitud,
y despliegan en mi carne una sombra sólida
donde el agua absorbe su gota de quietud.
Mi pupila perpendicular reprende su reposo:
aumento las curvas de mi cabello enfermo,
ajusto la luz con una historia húmeda,
corro el horizonte hasta cambiar sus
vertientes.
Así me ensordece hacia mi pulido más real:
cautivar el mediodía en los músculos del
mar,
poner sobre un paño blanco una metáfora en
llanto
y la sed de luz donde la noche se maquilla.
Me siente el rostro con los pies de la
indiferencia
y me deja, sobre mis absurdos valles,
una brisa de ámbar leve.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
La vid de mis párpados
Desnuda tilde de mis palabras
que entra en un paréntesis de modorra.
En mi primer capítulo leo lo que duele,
y me cautiva la luz apagada de su texto.
Entreabro mi prólogo para hacer añicos
el mal alfabeto del recuerdo;
quizás sea
una vocal amputada quien habla
por mi garganta.
Las letras inyectan su tiempo desteñido
al final del libro,
tan semejante a un signo del calendario.
Hay algo en este lenguaje que busca
la fresca noche;
me fluye entre los poros del alma,
me agota para siempre entre la vid
de mis párpados,
su pétalo de carne sin rostro,
el labio que no pronuncia mi nombre.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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lunes, 22 de junio de 2026
Ideas como plumas agobiadas
Amontono ideas como plumas agobiadas.
Una melancolía suave
no alcanza a lamer la desventura.
Hoy el cansancio me abraza
con sus patas de harina.
Escuché al gallo cantar hacia el cielo
para pedir una pieza musical,
y cantó,
y siguió cantando
hasta romper la mañana.
Después repartió esa música de tierra
sobre la mesa señorial.
Yo sigo lenta en la pesadumbre,
con la voz rotulando mi sordera,
escondiéndome en la garganta
de ese gallo ronco.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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Lumbre de insomnio
Yo mastico mi lumbre de insomnio
con boca de hojaldre húmeda;
no tengo cielo,
sino una costilla puesta a secar
sobre el fango del ruido.
Guardo cráneos pequeños
en el bolsillo de sal de una pendiente,
y nadie pregunta
por la bombilla encrespada que entierro
debajo del cerrojo.
Mi sombra familiar
ordeña un garabato sin leche;
mis párpados caen
como vísceras de papel
sobre una mesa torcida.
Yo cacareo mi desencanto bajo tierra,
no por tristeza,
sino por costumbre mineral;
algo celeste, casi rancio,
me enciende la nuca
y se apaga sin perdón.
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Ivette Urroz.
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Verbología persuasiva
La quina homocéntrica y extraviada, en el
espejo,
con collar de muelas y manos de sable,
fue disparada en junio, aquella mañana,
con codos vectoriales y dedos
pasteurizados.
De vez en cuando se deshidrata en
claroscuro;
se desplaza y se hincha; al hincharse,
padece.
Su nervadura desollada persigue
las esfinges abatidas del sol.
Arribó la última prueba de la fusión
acampanada;
queda allí, empotrada por verbos de estaño.
Intelecto del capitel, yeso de arriba,
se astilla en cada pliegue del atavío.
Unas declamatorias halogenadas donde se
enamora
la lechuza del pacto.
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2026
Ivette Urroz.
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domingo, 21 de junio de 2026
Vértebras de insomnio verbal
Aún crujen monomotores en hormigueos
circulares hacia la modalidad del arbusto,
aunque las sombras desnucan, con costillas
nevadas, los años sin dueño.
Todo arde en un cuerpo de pan.
Se desencaminan las diptongaciones de
angustias
maleables; se garabatean los tercos
pesares,
se menea el monosilabismo obrero del
borrego
en sus vértebras de insomnio verbal.
Deben piropearse las talladas vivencias
con clorofila de herrumbre,
para vetear la tangente del cometa
que vapulea el acto perenne del mal.
Regar las mescolanzas de aullidos
con ángulos nocturnos y polvo de estrellas,
hasta que brote un portaobjetos, callado,
tapado con hocicos presagiados
de carbón quincenal.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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Radioterapia de salitre
Contracciones de jade sobre lenguas
quebradas
se proyectan en proteínas rigurosas
auriculares;
rasguño insano, siendo apenas prefijo,
como garra intoxicada y desviada, zodiacal.
En el kimono del ocaso se ve un fondo
triste
de maníes y elegías en órbitas fugitivas;
deja estrellado el sueño que lustraba
el cosmos amorfo, eterno y desgarrado.
Zaguán del estrecho angelical y orgánico,
donde los mambos agitadores
hicieron radioterapia de salitre dominical,
resguarda sus hervores esporádicos
en el habla y en bebedizos de cobardía;
hay un tendón con amortiguadores
furibundos,
donde permanece en su nicho cotidiano.
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2026
Ivette Urroz.
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sábado, 20 de junio de 2026
Cuerda ontológica
Compacta la madeja, monopolio
indescifrable,
a la izquierda, tras lo que el monte
ofrece,
hasta que la catarsis delinea y examina
con castaña aterciopelada y benévola.
El apéndice violeta, de cautela insolente,
confiesa su débil ampicilina ante cada
exageración,
y el olfato, en cuerda ontológica, emerge
de alguna catástrofe, discretamente.
Escaramuza de lentes en brecha, hormonal.
En serpenteo de hostil matrícula, se
dilata,
empapada en pólipos y soledad.
Transitan desde la polvareda y los anhelos
los pórticos del status quo; con aleteos
infrarrojos, se dirigen hacia una luna
irracional.
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2026
Ivette Urroz.
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El lenguaje cardíaco del claustro
Ojos de hidróxidos en vestidos rojos,
iracundos sobre el uranio reflexivo,
vuelven diáfana la amargura
de la cerbatana.
Aguardan, como el cepo de la noche,
las contiendas
en cada chagual junto a piedras de la
nada.
El lenguaje cardíaco del claustro
dulcifica como la flacidez de los inviernos
ante el humanoide del lastre,
sin enjuiciar la palabra
que intenta humanizar el vacío.
Sin oficio en el monopétalo de la tragedia
que negocia amuletos sin ideas al
requerimiento
de las alcobas
sobre el exilio.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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viernes, 19 de junio de 2026
Asteriscos por esos ojos
Rastrillos que solo van hacia
mancuernillas,
para alto escote y hechura de pastiche,
calambre fulgente donde se yergue
el hacker lumínico del prefijo banal,
en cuyo sarcasmo y pulóver torrencial
lo compartido y zarpado queda ya sabido;
rastrojo puro del sentido invicto,
como invisible contrapeso del afecto.
Brisa de circo busca la clave ciega,
manga fanática del alma más pensante,
donde se baila con dentina y cardos
refinados,
laúd de fiesta que el karaoke nunca
aguarda:
cierto matematismo hallará, en vida
inicial,
la traza de enhebrar asteriscos por esos
ojos.
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2026
Ivette Urroz.
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La gomorresina rebobinada
Se rebobina piedra, válvula sedimentaria
de un talego escrito en tanteo calcificado,
matriz de perspectiva cáustica,
quizás fija en su valle de breas.
Ya se aproxime, ácida, en el receptor,
si el miércoles la metamorfiza con sílice,
y tras la lámina, muda, se define
o, ausente, malea su faceta apagada;
ya se extravíe entre nieblas y se hamaque,
invertebrada por el estaño de banda quieta,
halógeno del aire fósil, largo y
emparejado;
su prototipo mineralizado, torpe quicio
del azogue y de la mica, abre su renglón,
y el cuerno deduce la gomorresina
rebobinada.
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2026
Ivette Urroz.
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domingo, 14 de junio de 2026
Prosopopeya oprimida
Se atrofia la tiniebla
a lo lejos,
pupila de lengua brava,
reniega en el empeine de la espera.
En signo de pulgar oprimido,
se sabe que todo sobrevive,
y las ruinas,
ya sin vocabulario,
abollan el esqueleto de la rara
prosopopeya.
Alguna vez queda dicho
que late a rabia y a llanto;
se reafirma que la mordaza
es la mano
de lo inmóvil y de sus evidencias.
Desde este calor que se alimenta
de aullidos y de cansancio,
cae sobre la tarde
el peso del aire sin su música,
y esa sombra
arrincona al amanecer.
Inútilmente se reclama
el regreso del alma a su carne
y no a esta voz baldía
que enfría el cielo
entre la pregunta lanzallamas
y la decisión de nadie.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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Nocturna permanencia
Tecla de la clavija mineralizada.
Corona de níquel sobre la savia inicial.
Enigma del astrolabio flotando
estérilmente.
Feroz escama de cuarzo desafortunada.
Calendario por la hélice atrincherado.
Acera de azófar dispuesta gradualmente.
Minuto de bronce camuflado en limadura.
Insondable tarde de clavecín despabilada.
Crepúsculo de mercurio en un ruido.
Resortes que pasan por trazos destronados.
Breve vibración sin cauce ni pedestal.
Tosco equilibrio de fósforo cristalino.
Nocturna permanencia en luna delictiva.
Cansancio de piedra bajo la hornacina
afónica.
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2026
Ivette Urroz.
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sábado, 13 de junio de 2026
Aluvión genético de la mueca
Lo maquillado en la faz de la sangre
y de la piedra, ante la luz, se desactiva.
En el empeine del reuma prenatal,
macerado en la breña del mundo,
se marcó con el aluvión genético de la
mueca.
Pigmentos, falanges y vestigios
enmudecieron bajo catafalcos de albúmina.
Sólo manchas de silencio a deshora cuajan:
sábanas en astro enfermo, sin anuncio,
amortiguadas por la neblina de la placenta.
Los pechos reciben mitosis de miedo.
La puerta se yergue ante su ausencia,
donde el sudor del rizoma troquelado
se anudaba.
Acaso no fue emoción,
sino un diluvio de cortisol:
más duele bajo el proceso
que cuando se evapora.
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Ivette Urroz.
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viernes, 12 de junio de 2026
La huella clausurada
La huella ocupa la cisterna de lo obtuso,
porta un fulgor sin linaje tras haber
rozado
dos cartílagos inmovibles;
retiene el tránsito como rumbo de nadie,
y mide el saldo del fausto o del desvío.
Bajo su nómina de dureza sosegada
se alojan legajos salobres,
donde fermentan estrías de salitre
y hocicos de un metal lactante.
Avanza por la cámara clausurada.
La presión entera la examina
y la consuela.
Sólo declina
si un sello de pez le cierra el perímetro.
Después retorna la aprensión,
por detrás del basalto y del azogue,
adherida al limo,
y rastrea en la sed el precio de
su contraseña hundida.
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Ivette Urroz.
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jueves, 11 de junio de 2026
El rojo del pensamiento
Volcado sobre el rojo, el pensamiento
como una cuña de fáculas en astro acádico,
que, al cruzar por el color esbelto del
abrazo,
fracturó su camafeo de nacimiento;
la paleta, laboriosa y casi sin tormento,
cambió la luz por un celeste silencio,
vaso arisco de aljibe, fértil y soberano,
con pupila vegetal sobre el poliedro viudo.
Cómplice de alguna vieja madrugada
soñada por el claroscuro que colorea,
el cuello de agua se fija en el óleo,
cuando el cubismo, sin rostro, parpadea
y convierte su médula en acrílicos,
descifrando en pigmentos la palabra
amarilla.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
como una cuña de fáculas en astro acádico,
que, al cruzar por el color esbelto del abrazo,
fracturó su camafeo de nacimiento;
cambió la luz por un celeste silencio,
vaso arisco de aljibe, fértil y soberano,
con pupila vegetal sobre el poliedro viudo.
soñada por el claroscuro que colorea,
el cuello de agua se fija en el óleo,
y convierte su médula en acrílicos,
descifrando en pigmentos la palabra amarilla.
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Órbita de ciencia púrpura
Por el hielo jubiloso y germinante
los drones transitan hacia el porvenir,
hacia una órbita ideal, señera y limpia,
sujeta en hombros con su tacto perpetuo;
entrelazada la espiral, leve y casi consciente
el ademán, aunque la imagen sea hosca,
dejando atrás, lo sombrío y sin relieve,
el parpadeo lúcido de su presente.
Dormidos por el núcleo y por el filo del aire,
desnudos ante la arteria animada de la cuerda,
cedidos al deleite del centro figurado,
prosigue la vereda de espejismos hostiles,
proclamada por deseo y pensamiento en niebla,
en una fundición de vientres de ciencia púrpura.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
los drones transitan hacia el porvenir,
hacia una órbita ideal, señera y limpia,
sujeta en hombros con su tacto perpetuo;
el ademán, aunque la imagen sea hosca,
dejando atrás, lo sombrío y sin relieve,
el parpadeo lúcido de su presente.
desnudos ante la arteria animada de la cuerda,
cedidos al deleite del centro figurado,
proclamada por deseo y pensamiento en niebla,
en una fundición de vientres de ciencia púrpura.
miércoles, 10 de junio de 2026
La barbilla de la infancia
Se ladean los columpios ansiosos,
los inermes juegos de los silencios,
retratos colgados en la barbilla de la infancia.
El doliente puño bajo un sol de yeso gramatical.
Zigzag desolado bajo la tierra del pedal,
el absoluto verbo del margen del instante
y el cuello erguido que al fin desciende
a un pliegue de recreo abuhado.
El letargo del charco, todavía meciéndose
con esa pasividad de sube y baja que abruma
en los mecates partidos de la vida,
qué peregrinamente siguen equilibrando
el peluche pegajoso del azar entre las risas.
Gotean sus soledades líquidas.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
los inermes juegos de los silencios,
retratos colgados en la barbilla de la infancia.
El doliente puño bajo un sol de yeso gramatical.
el absoluto verbo del margen del instante
y el cuello erguido que al fin desciende
a un pliegue de recreo abuhado.
con esa pasividad de sube y baja que abruma
en los mecates partidos de la vida,
el peluche pegajoso del azar entre las risas.
Gotean sus soledades líquidas.
martes, 9 de junio de 2026
Insecto Antropoceno
Dolor de batería arcaica, ya no recibirá
queja.
La caja de música quedó sin garganta fósil,
para medir la uña que baja al dinosaurio nuevo
y abre, sin permiso, la montura de las
garras.
Hoy no se llora; la pirámide anda ligera,
con el tórax neolítico como lanza rupestre.
Hay hambre de jornada, de roce, de esfinge,
de aire,
de romperse en sonido como insecto
antropoceno.
La umbra concede una risa de cámara hundida
y deja caer su hondura sobre la nuca.
El agua parece recién salida de un
jeroglífico intacto.
No se quiere saber de conjeturas ni de
ruinas;
solo queda el olor blanco de las vasijas
y un megalito febril donde el mundo hace
contacto.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
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Todos los derechos reservados.
Encía del hangar
El aire enrojece la encía del hangar,
se astilla en llamarada de polvo centrípeto
que bloquea con cadena de muelas rotas
y deja una mordida en el hielo del pavor.
El pozo cartesiano abre el limbo de la
turbina,
desprende los frenos de la tarde.
Los golpes son cubetas de intimidad
perdida;
la lupa, una vaporización de caprichos
carnales.
Allí, hímenes centrifugados en sentido
rígido,
retazos vespertinos zigzaguean en soplos
confusos,
roturan, rasgan, congelan sus aspas dentales.
Pero todo se coagula en el fiel instante
en que cae entre síntesis necesarias
y un electrolito limpia sus boquillas temerosas.
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2026
Ivette Urroz.
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lunes, 8 de junio de 2026
La ansiedad del martillo
La neurastenia de cal firmó su desafío.
No existe soplete sudado y limpio
suficiente
para girar la polea de las aguas heredadas
que traga igual al clavo y al sensato.
El margen contiguo avanza en paralelo.
Sus compuertas de sangre, ya raquíticas,
coronan con aplausos al verdugo del
emplaste
y llaman falla técnica al espanto.
El lodo de la mirada se propaga sin medida,
cubre con baba química los patios del
mortero
y deja el suelo enfermo de calentura.
Ya son fondos de materia rota por soberbia.
En la culpa hallarán su propia cárcel,
pues nada seguirá bajo la ansiedad del
martillo.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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domingo, 7 de junio de 2026
Viudez de fuego
Un tallo de utilería, una máscara de fibra;
vaho tenue y parca de mercado en los
bornes;
una broma matinal en la lámpara del turno
y un dolo de watt en compás de esputo.
Un fanal de encono y filo de taberna
para cincelar sus normas en la placa;
un mensajero renacuajo de naipe gastado,
tambor de hielo seco entre crayones y las noches.
Un código de la vida con nombre de feria,
y a la garganta del desliz, tea en mano,
clavarle una aguja de pecados patógenos.
Techo de aire sobre pista doméstica,
nieve hirviendo como cables de resina,
y una viudez de fuego, de pompa gris.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
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Todos los derechos reservados.
vaho tenue y parca de mercado en los bornes;
una broma matinal en la lámpara del turno
y un dolo de watt en compás de esputo.
para cincelar sus normas en la placa;
un mensajero renacuajo de naipe gastado,
tambor de hielo seco entre crayones y las noches.
y a la garganta del desliz, tea en mano,
clavarle una aguja de pecados patógenos.
nieve hirviendo como cables de resina,
y una viudez de fuego, de pompa gris.
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Ivette Urroz.
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sábado, 6 de junio de 2026
Aspirina con memoria de acicate
En bostezo de sílice se someten
dientes de salmuera con jarabe frío;
se exhiben bajo un oído de alacena
para ensayar dolor en carne neutra.
Una aspirina con memoria de acicate
reniega donde debería haber contraste;
copia una sombra, la disuelve intacta,
y vigila otra forma con igual desgaste.
Hoy, cuando junio vigoriza sus sensores
y el entorno parece un garabato encendido,
se rinden muchos aposentos sin nostalgia.
Pero mañana, bajo discoteca de nevera,
habrá un labio de cloroformo casi azul
y una cláusula con epidermis de abedul.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
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Ábacos de la tarde usada
Maniquí sin par, bajo su chasis culto,
adormece los ábacos de la tarde usada,
cuando una firma tuvo que ser remachada
contra el fraude y su verborrea de oasis.
No se inclina su flaqueza ni su énfasis.
Lo sigue un yo-yo zacatal de voz barnizada
y un zopilote mecánico de piel vivaracha.
Cada tropiezo calibra otra crisis.
El viraje persiste en sus pisadas hermosas.
La mano de un yagual aún lo descuenta.
El chispero le dio su bondad de terreno.
El berrinche del conteo no reposa.
Queda una matemática que lo condecora.
No caducan sus números subterráneos.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
viernes, 5 de junio de 2026
El truco en la palangana
Bastón de luz y berraca filigrana
sobre un chingorro inmóvil de clorofila,
vaqueta refractaria de sonidos múltiples
que en temblor de casillero se deshila;
en la bocina más carnosa de la piedra
queda un borlote antiguo de ruedas,
delirio limpio de piñón sanado
bajo un serrucho plisado de campana.
Retranca y balín. Sortilegio de herrumbre.
Cielo de cincho. Tierra cabezona y carey.
Fogón anómalo de garfios en pachanga.
Hay espiga en la rajonada, canto lepero.
Sin puya ni molendero, sin rito de
matracas,
cerró su truco en una palangana.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
Ductilidad contra la hora
En hambre de foco se espabila
una mecha abúlica, limpia y rara,
y el acero del mapa se dispara
sobre el riel torcido de un trapecio.
La fría simetría de una tela ácida
por pasillos de pelaje se desampara,
pues en la percha no entra luz tan clara
y a otro ruido se va la pieza en vela.
Se ajustó con el molde la figura,
fraguada en bolsa de aire calculada,
de perfil al muro, sobria e imitativa,
doméstica, partida, casi alzada,
que, si su desconcierto fue una capucha,
fue ductilidad mineral contra la hora.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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una mecha abúlica, limpia y rara,
y el acero del mapa se dispara
sobre el riel torcido de un trapecio.
por pasillos de pelaje se desampara,
pues en la percha no entra luz tan clara
y a otro ruido se va la pieza en vela.
fraguada en bolsa de aire calculada,
de perfil al muro, sobria e imitativa,
que, si su desconcierto fue una capucha,
fue ductilidad mineral contra la hora.
jueves, 4 de junio de 2026
Azúcar de aluminio
Un zigoto abre la mañana desde el talón,
su ADN muta la luz en trance
dentro de una hibridación azul de metal blando,
con proteína inocente todavía en marcha.
La noche ladea su quietud de genes,
guarda una mínima porción de enzimas pulcras,
y el apareamiento desordena su mitosis torcida
mientras ronda la ameba negativa.
La infección propagó su giro larvario,
el día ardió con metaplasma burdo,
y el mar recibió azúcar de aluminio.
No quedará constancia del cuerpo en decúbito
si la señal química se apaga entre las raíces
y persiste un fenotipo único, sin escape.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
su ADN muta la luz en trance
dentro de una hibridación azul de metal blando,
con proteína inocente todavía en marcha.
guarda una mínima porción de enzimas pulcras,
y el apareamiento desordena su mitosis torcida
mientras ronda la ameba negativa.
el día ardió con metaplasma burdo,
y el mar recibió azúcar de aluminio.
si la señal química se apaga entre las raíces
y persiste un fenotipo único, sin escape.






































