La burocracia espectral
Se arrojan las raspaduras afligidas al círculo
primogénito.
El ritual se vuelve espina y lanza sátiras
iracundas al planeta.
Una quizás reticente motoriza una tenaza
que sondea la velocidad.
El vericueto abre, ante el vulgo, sus
balbuceos de espantapájaros.
La pesquisa azul de la mañana talla la
horquilla de los ojos.
Desde la declamación, un decreto espectral
corrige la escena.
Baila el achiote del antifaz mientras el
suelo se descalza.
Lo bifocal se resquebraja y aprende a mirar
hacia dentro.
Decide la burocracia, abierta como un
delirio sin casa.
Allí se aclimata una deuda hecha de humo y
de enebros.
Porque la deuda de la cuerva verbal, al
fin, ¿qué puede ser
sino una luz de ojos desviados que ha
perdido la concentración?
Sé de léxicos sumisos sobre la metalengua
de esta pelota,
que agota el umbral del porvenir con el
polvo umbilical de mis huesos.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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