La luz encabritada de la cocina
Quiero poseer el popcorn neoclásico de tus
ojos.
Me retracto mientras la quesadilla
perturbada
de la noche sale al vecindario
a buscar la soledad que dejaste en el queso
fresco.
Mi vida tiznada envejece como un autobús y
se ocupa
de lavar los bejucos de ese otro mundo mío.
Si hablar del recipiente yuxtapuesto es
amamantarlo,
yo, recipiente vilipendiado junto a tu
flanco,
salgo de un parlante hambriento, en un acto
de inmolación,
y me reconozco en la purificación de tu
magia.
Mi luz encabritada devoró un relámpago
en una sopa de frijoles y terminó henchida
dentro de un email desequilibrado, donde me
conmoví
ante el simulacro asustado de perderte.
¡Adiós! Me quedo entrampada, persiguiendo
el ping pong
de la yerbabuena que todavía me deja tu
sonrisa,
grafiti borrascoso sobre mi amuleto de
chef.
Soy las flechas abatidas de mi fuego
extinguido
en la cususa matinal del último entremés.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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