Los timbres del rocío
Un burócrata-sillón de nostalgia sin
archivos
persigue un tesoro que muda de identidad.
Los nervios del zapato cobran entradas
indolentes
y la ley, en el mercado de la palabra,
oficia la ceremonia de la muerte fría,
con pechos de oficina.
La cautela se pudre bajo llave de
anécdotas.
Otros duermen bajo preguntas arácnidas,
arrastrando sus calamidades encorbatadas.
Se despoja al azar con una brújula enferma.
Una respuesta caída del cielo extirpa
la glándula pineal recién inaugurada.
En los escritorios, los timbres fuman
rocío.
El látigo mezquino respira carroña.
La nicotina orina sobre la modorra verbal
de una nube.
Las ruedas de la mesa aprenden a esfumarse
y duermen vestidas de cielos rasos caducos.
En el podio, el vacío turbio bosteza
tras el cristal que incuba el basurero.
En su estómago alquitranado yace
la voz innavegable de la derrota.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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