La osamenta del infinito
La calavera de la ficción, diseñada por el
asteroide
de la plétora de los años, es burlada por
la risa sedienta,
por el manso canturreo de la húmeda idea
del cristal
frontal: se comprueba doblada en bocas
fantasmales.
Como vértigo que rasga cabellos
perniciosos,
oriflama de polizontes de las lenguas del
hastío,
desaparece un paraje y la mirada se
acostumbra.
Se adivina lentamente, en las entrañas, la
osamenta.
Conserva la piel el aferrado y veloz olvido
en
carne moldeada, con la fina blancura del
ahora;
los hábitos de las soledades se exprimen
sin escape.
¡Dimensiones maravilladas de gris, ojos del
planeta!
Puede hablar la belleza en amarillo y
aplausos,
donde el infinito amputa su cruda historia.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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