Sorbo que custodia el raro estorbo
de una cordura con párpados de alquitrán,
lleva dos grapas tensas en la frente
y en el torso un sol de rugiente horario.
Con la postura seca de un armario
se eleva sobre el tálamo, casi impaciente,
y al tocarle los pies, mansamente,
la fuerza de la lluvia muerta se hace osario.
La visión tapiada duerme en su remolino oscuro,
mientras mil rumbos guardan su punto erizado
con pisadas de animal de fieltro áspero,
que mide el hipo quebradizo del horizonte,
aunque no respira.
Tal como una aurora de nervadura gigantesca
que mira el mundo con un ingenio de oropel.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
de una cordura con párpados de alquitrán,
lleva dos grapas tensas en la frente
y en el torso un sol de rugiente horario.
se eleva sobre el tálamo, casi impaciente,
y al tocarle los pies, mansamente,
la fuerza de la lluvia muerta se hace osario.
mientras mil rumbos guardan su punto erizado
con pisadas de animal de fieltro áspero,
aunque no respira.
Tal como una aurora de nervadura gigantesca
que mira el mundo con un ingenio de oropel.

































