Triángulo a oscuras
Un rastro de acierto en la hilaridad del
viento,
en la hogaza corrugada de ciertos letargos,
sobre el léxico que ondula y estrecha los
tejidos,
en viejos macareos que dejaron de negar
un semblante de bravura.
Son metrópolis de silencio, o una bicicleta
que pedalea sola bajo el amanecer.
Están en las palmas de unas manos que
ignoran;
una partícula de mar, de hastío loco,
descansa bajo una bruma castellana,
con el sabor de la condena,
en forma de figuras temibles,
de reflejos esmaltados,
de pulidos andaluces.
Difundida en olvidos incógnitos,
en octosílabos otoñales,
en partes ovoidales,
el tiempo divide la calentura devorada
de un triángulo a oscuras.
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© 2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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