La greña solar abre el horizonte
La greña solar abre el horizonte
por donde continúa su trayecto.
Así, en su cenit desviado,
traza un meridiano sostenido.
Desde allí, cercado por el estío de la
brújula,
entre fracturas de coordenadas cristalinas,
expone su potencia a la intemperie
con la rapidez de una pirueta imprecisa.
En el telescopio del cuadrante fijo,
el dispositivo cartográfico sostiene
un paralelo desierto, extraño, solo.
Por ese desvío persistente,
su propia zona queda desplazada,
como una órbita sin centro.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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