Anatomía del bizcocho maniatado
La rabia del bizcocho maniatado moldea la
cadera,
lomo de binomio desplazado de su estrógeno,
curva de nerviosidad fuera de temporada,
mejillas altas donde la espalda clava su
salida.
Cuerpo de acertijos en alunizaje monocular,
sentado sobre sacacorchos de órbitas
inestables,
derramado como junquillo, homeopático,
en el lecho del sabotaje sin esplín.
La boca con señal de abeja antípoda,
los higos de la luz en presión constante,
este doble argot en quitasueño cerrado:
dos volúmenes de razonamiento en
suspensión,
dos cavidades de exilio en las que algo fue
inscrito.
El cantarillo en estado de gracia retorna a
lo terrestre:
ángulos abdominales desfasados,
un traje coronario que no termina de
ajustar.
Cuerpo intervenido en rotación,
piel de moneda empírica en el vientre
académico.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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