Adrenalina para una pieza fría
Membrana rauda de esa estática con tuercas
hoy se balancea en venas dosificadas y
anémicas;
hoy se abrocha a una tetraciclina
oscurecida
de una tarde más purgante que culpa.
La luna, resfriada de su cable de tensión,
la esperó junto al drenaje de aquel día;
más cerca del coágulo del cemento y de la
sombra,
guardó un estetoscopio de nostalgia sin operación.
Y hoy recuerda sus automatismos el viento,
también la atrofia, desconectada del
momento.
Pero ya no disecta la adrenalina de la
pieza fría.
Si no altera la terapia vascular de su
aliento,
si no mezcla su sangre en el yeso cínico,
allí la reactiva una fiebre con júbilo
clínico.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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