Tereque del olvido
La casampulga en sus raras aventuras,
entre dos lagos y volcanes, con chiripa
leve,
en vez de ser picuda sobre agua sin
costura,
fue batea azul y blanca para su agitación,
fue casco de lata descalibrado,
que rastreaba en un canasto de mercado
un caite falso: tereque del olvido,
y una gorra bayunca hundida en el lodo.
Pobre rondón azabache. Cuando el día
se fundía en panela retobada,
era un pensamiento subiendo con coyunda.
Una pipa apinolada, mortal y flaca,
cruzó el portón helado del trapiche
de la mano del tiangue y de la muerte.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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