Pelucas dérmicas
El fino folículo retuerce su rolo de
apagón
con melancolía encrespada, con resequedad
tibia.
Raro sería que naciera de cabello amargo
y el mechón, en vez de rubio, brotara rosa.
En un rincón de mascarilla húmeda y sin
testigos,
el sérum angustiado levanta su leve hebra
oxidada.
Allí la decoloración colgará sus cuentas
frías,
y la tocarán la luna, la trenza y la fase
telógena.
También se peina la raíz sebácea con oro
deshebrado,
y en medio del amanecer se fabrican pelucas
dérmicas.
Las une la tenacidad de un mismo oficio.
Pero a su desvelo de tijera lo aprietan la
caspa lunar y el rocío.
Nadie sabe qué hallará la otra labor.
Nadie sabe qué estilo dejará la noche.
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© 2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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