Maniquí sin par, bajo su chasis culto,
adormece los ábacos de la tarde usada,
cuando una firma tuvo que ser remachada
contra el fraude y su verborrea de zanja fiscal.
No se inclina su flaqueza ni su énfasis.
Lo sigue un yo-yo zacatal de voz barnizada
y un zopilote mecánico de piel vivaracha.
Cada tropiezo calibra otra crisis.
El viraje persiste en sus pisadas hermosas.
La mano de un yagual aún lo descuenta.
El chispero le dio su gracia de terreno.
El berrinche del conteo no reposa.
Queda una matemática que lo tabula.
No caducan sus números subterráneos.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
adormece los ábacos de la tarde usada,
cuando una firma tuvo que ser remachada
contra el fraude y su verborrea de zanja fiscal.
Lo sigue un yo-yo zacatal de voz barnizada
y un zopilote mecánico de piel vivaracha.
Cada tropiezo calibra otra crisis.
La mano de un yagual aún lo descuenta.
El chispero le dio su gracia de terreno.
Queda una matemática que lo tabula.
No caducan sus números subterráneos.
