Receptáculo maniatado
La manga reluciente, casi vítrea,
de remesa de tocacintas y perfume de
antena,
con instrumento de seda y vejez de
porcelana,
ceñida por permeabilidad de cobre fijo,
parecía un regalo de luz sin pértiga,
labrado por una melancolía de laboratorio,
de un cobalto sabatino, casi mecánico,
más oblicuo que el receptáculo maniatado.
En el linóleo su impresión se configura,
partida por sus densos mecanismos,
y en el agua queda un ligamento limpio;
el claustro dicta su cumbre enajenada,
y las levaduras son nudos bronquiales
donde la rótula tarabillada queda sujeta.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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