Sea la piedad de tu mano quien me
santifique, palmo a palmo.
He dormido hasta el fondo de la palabra, su
agua bendita.
Olmo a olmo, contra el arte déco de un
alfabeto,
ley vencida que mendiga una coma en el
camino.
Mis lunares engarrotados rebotan, pestaña a
pestaña,
para bogar en las aguas tonsuradas del
precepto indómito.
Salto a salto, hasta ver rugir una arenisca
razón en pie de lucha,
de victoria, creando salmodias en el alba
de mis cabellos.
Hoy mi contraseña se persigue, libre,
monitor a monitor;
desuní contra el viento los vocablos y
números adormecidos.
Manso reflejo que atrapé, helado y
belicoso,
las letras ungidas se arrebatan entre sí
cada día, cada año.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
He dormido hasta el fondo de la palabra, su agua bendita.
Olmo a olmo, contra el arte déco de un alfabeto,
ley vencida que mendiga una coma en el camino.
para bogar en las aguas tonsuradas del precepto indómito.
Salto a salto, hasta ver rugir una arenisca razón en pie de lucha,
de victoria, creando salmodias en el alba de mis cabellos.
desuní contra el viento los vocablos y números adormecidos.
Manso reflejo que atrapé, helado y belicoso,
las letras ungidas se arrebatan entre sí cada día, cada año.
