Ojos de hidróxidos en vestidos rojos,
iracundos sobre el uranio reflexivo,
vuelven diáfano el cuajo ácido
de la cerbatana.
Aguardan, como el cepo de obsidiana,
las contiendas
en cada chagual junto a piedras
sin bautismo.
El lenguaje cardíaco del claustro
dulcifica como la flacidez de los inviernos
ante el humanoide del lastre,
sin enjuiciar la palabra
que intenta ponerle tráquea al hueco.
Sin oficio en el monopétalo del quebranto
que negocia amuletos sin ideas al requerimiento
de las alcobas
sobre el umbral sin casa.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
iracundos sobre el uranio reflexivo,
vuelven diáfano el cuajo ácido
de la cerbatana.
las contiendas
en cada chagual junto a piedras
sin bautismo.
dulcifica como la flacidez de los inviernos
ante el humanoide del lastre,
sin enjuiciar la palabra
que intenta ponerle tráquea al hueco.
que negocia amuletos sin ideas al requerimiento
de las alcobas
sobre el umbral sin casa.
