Insecto Antropoceno
Dolor de batería arcaica, ya no recibirá
queja.
La caja de música quedó sin garganta fósil,
para medir la uña que baja al dinosaurio nuevo
y abre, sin permiso, la montura de las
garras.
Hoy no se llora; la pirámide anda ligera,
con el tórax neolítico como lanza rupestre.
Hay hambre de jornada, de roce, de esfinge,
de aire,
de romperse en sonido como insecto
antropoceno.
La umbra concede una risa de cámara hundida
y deja caer su hondura sobre la nuca.
El agua parece recién salida de un
jeroglífico intacto.
No se quiere saber de conjeturas ni de
ruinas;
solo queda el olor blanco de las vasijas
y un megalito febril donde el mundo hace
contacto.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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