La neurastenia de cal firmó su dictamen.
No existe soplete sudado y clínico
suficiente
para girar la polea de las aguas heredadas
que traga igual al clavo y al sensato.
El margen contiguo avanza en paralelo.
Sus compuertas de sangre, ya raquíticas,
coronan con aplausos al verdugo del
emplaste
y llaman falla técnica al espanto.
El lodo de la mirada se propaga sin
revoque,
cubre con baba química los patios del
mortero
y deja el suelo enfermo de locura.
Ya son fondos de materia rota por soberbia.
En la zanja hallarán su propio encofrado,
pues nada seguirá bajo la vigilia del
martillo.
CopyrightNo existe soplete sudado y clínico suficiente
para girar la polea de las aguas heredadas
que traga igual al clavo y al sensato.
El margen contiguo avanza en paralelo.
Sus compuertas de sangre, ya raquíticas,
coronan con aplausos al verdugo del emplaste
y llaman falla técnica al espanto.
El lodo de la mirada se propaga sin revoque,
cubre con baba química los patios del mortero
y deja el suelo enfermo de locura.
Ya son fondos de materia rota por soberbia.
En la zanja hallarán su propio encofrado,
pues nada seguirá bajo la vigilia del martillo.
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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