Llanto perpendicular del mediodía
Mis lágrimas se han aglutinado en mi alta greda
de átomo, de astro ardido, de longitud,
y despliegan en mi carne una sombra sólida
donde el agua absorbe su gota de quietud.
Mi pupila perpendicular reprende su reposo:
aumento las curvas de mi cabello enfermo,
ajusto la luz con una historia húmeda,
corro el horizonte hasta cambiar sus
vertientes.
Así me ensordece hacia mi pulido más real:
cautivar el mediodía en los músculos del
mar,
poner sobre un paño blanco una metáfora en
llanto
y la sed de luz donde la noche se maquilla.
Me siente el rostro con los pies de la
indiferencia
y me deja, sobre mis absurdos valles,
una brisa de ámbar leve.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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