Las sonrisas eléctricas del suelo
deshilachado
desclavan de la noche dos velas indolentes;
graban en el mármol un mundo clarividente
y le descomponen al fisco sus muecas
tediosas.
Podrán empapar cien siluetas hogareñas
con el bienestar apologético de las
epidermis;
podrán fermentar doce nubes empalagosas,
tatuando calendarios huidizos sobre los
rostros.
Mas ni un grito petrificado bajo calentura
ni un búho vanidoso con birrete y doctorado
alzarán el fósforo nupcial de su arrumaco
inseguro.
Ninguna endorfina ilusionada podrá
resucitar,
aunque se vuelva un reloj de temor
condecorado,
la metafísica luz enrollada en aquellas
sonrisas.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
desclavan de la noche dos velas indolentes;
graban en el mármol un mundo clarividente
y le descomponen al fisco sus muecas tediosas.
con el bienestar apologético de las epidermis;
podrán fermentar doce nubes empalagosas,
tatuando calendarios huidizos sobre los rostros.
ni un búho vanidoso con birrete y doctorado
alzarán el fósforo nupcial de su arrumaco inseguro.
aunque se vuelva un reloj de temor condecorado,
la metafísica luz enrollada en aquellas sonrisas.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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