Un zigoto abre la mañana desde el talón,
su ADN muta la luz en trance
dentro de una hibridación azul de metal blando,
con proteína inocente todavía en marcha.
La noche ladea su quietud de genes,
guarda una mínima porción de enzimas pulcras,
y el apareamiento desordena su mitosis torcida
mientras ronda la ameba negativa.
La infección propagó su giro mínimo,
el día ardió con metaplasma burdo,
y el mar recibió azúcar de aluminio.
No quedará constancia del cuerpo en decúbito
si la señal química se apaga entre las raíces
y persiste un fenotipo único, sin escape.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
su ADN muta la luz en trance
dentro de una hibridación azul de metal blando,
con proteína inocente todavía en marcha.
guarda una mínima porción de enzimas pulcras,
y el apareamiento desordena su mitosis torcida
mientras ronda la ameba negativa.
el día ardió con metaplasma burdo,
y el mar recibió azúcar de aluminio.
si la señal química se apaga entre las raíces
y persiste un fenotipo único, sin escape.
