La vid de mis párpados
Desnuda tilde de mis palabras
que entra en un paréntesis de modorra.
En mi primer capítulo leo lo que duele,
y me cautiva la luz apagada de su texto.
Entreabro mi prólogo para hacer añicos
el mal alfabeto del recuerdo;
quizás sea
una vocal amputada quien habla
por mi garganta.
Las letras inyectan su tiempo desteñido
al final del libro,
tan semejante a un signo del calendario.
Hay algo en este lenguaje que busca
la fresca noche;
me fluye entre los poros del alma,
me agota para siempre entre la vid
de mis párpados,
su pétalo de carne sin rostro,
el labio que no pronuncia mi nombre.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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