El nivel del Java
El Java archiva una fuerza que nivela:
no distingue tamaño ni ruido.
Todo queda medido en la misma balanza.
Esa fuerza no negocia,
no se inclina por sinalefa ni castigo:
simplemente pasa, unciforme,
y deja marca.
Bajo el cuerpo de rama y raudal
tensa la honda de motear
la soberbia que aprende a caer,
en un peso que no garantiza altura.
El que quiso sostener el primer esmalte
descubre tarde la turbina de la deducción:
que también el mismo síntoma tiene gravedad.
Termina inmóvil, en el terruño,
atado a su propio exceso.
No hay grande ni pequeño:
solo materia en números que enfrenta
el punto clave donde todo se iguala.
La camisa en pena que viste la razón,
al desgarrarla en los anillos de sus sorpresas,
se abre, el abanico, en la madera que se desencoge,
y vuelve en sí a congelarse.
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© 2025 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo