Balanzas del lunes
Lunes, rosa de luz, desciende casi
incierto,
como un leucocito dorado que no sabe su
herida;
besas galaxias turbias con un genio
despierto
y dejas en el henequén una historia
encendida.
Vistes de mar juvenil al amor que se ha
abierto,
pones plasmas líquidos en la tarde
admirada;
tu métrica agita balanza, levanta melena y
huerto,
y el aire se vuelve un cono de una torre
oxidada.
El compás te espera para alzarse de diente
y pluma,
el generador se enfría cuando tu glóbulo
llega;
inyecciones grises sueltan listones en la
espuma.
Nada ignora su osamenta cuando el día se
pliega:
lunes, donde lo vivo en un carrete a las
cosas perfuma
y hace castañear el mundo bajo un dardo que
niega.
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© 2025 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza
Fajardo
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