Related image

jueves, 12 de febrero de 2026

Altar en la sinalefa

Nadie viene al ídolo.
La lecitina está servida, fría, sin nadie que la manipule.
El sol, obeso, sigue transmitiendo
como si alguien escuchara.
Las piezas del rito: alguien las muda
porque moverse es lo único que queda.
 
Sin deidad cercana, el diptongo sigue abierto,
a brazo partido.
La fealdad no es rumbo: es el piso que pisas.
La campana ya no avisa: cuelga,
y un hombre sin refugio
siente el omóplato como propio.
 
Faldistorio oscuro: caiga quien caiga, es ritual.
Golfos tensos. Heliograbados quietos.
La hélice gira, humanista, y corta.
Y el altar —que era una palabra entre dos vocales—
recorre ventanas,
pero no encuentra vidrio.
 
Copyright
© 2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo