Furgoneta del Sol
Perpetúan los colores su rumbo,
sindicalizan la prisa de los celulares,
masa oscilante en su rareza mayor
que en la bicicleta aniquila sus
proverbios.
La pipeta acude por los miedos,
usa cupones de comida,
admite de la deshora lo que delira
y, aunque desanima, traga mercancía.
Nervio ante el ocre que titubea,
el cereal del sol hecho trizas
enciende las correas empanizadas.
Cuchara que atruena, que finge,
y siendo lo cotidiano deductivo,
no vuelve abollada a la furgoneta.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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