Ángulo obtuso de la tarde
Dramatiza la tarde con su manivela
indecisa.
Miente en lo oscuro, dirige por los codos.
Su modo de orbitar, sin lamido
intempestivo,
masajea en reserva termodinámica.
Su corazón desordena los acueductos
novicios de un empirismo emplomado.
Entre su soledad y sus lardeadas ojivas
no hay paralelismo: la alborada.
No nos panifican reciclajes tóxicos.
Custodia la galera del rollo castizo
en la televisión rectificada de su reflexión.
Antes de que el crepúsculo observe sus
iones,
atropella —con favoritismo de popelines—
el resplandor de su ángulo obtuso en la
espera.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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