Baladro en mar sin olas
Nunca visto el baladro
del quiosco inseguro,
pero toda la juventud lo viste
en lo blanco y lo herido.
Clavija:
en mar sin olas, jugueteos de
dunas que no mojan, solo golpean.
Sublimación en trueque de lluvia
por sal; un resplandor orbita
en rojo indigente.
Lomos de marea se disuelven
en un millón de números.
Luego la meta enferma, en desamparo
del agua fija, rey de la miseria:
tumba de mar sobre la cartesiana oquedad.
Y sigue adelante.
Hermano de la luz.
Hollín amartillado en la razón prieta.
Regresa lo confuso con sus talles altos:
paraguas separan cloros,
caminan sin destino.
Ya nada es común.
Magmas opresores germinan
en la sombra.
Nadie se acerca.
El flagelo de la duda no termina.
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© 2025 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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