Poemas Abstractos, Surrealista , Oníricos,Poesías, Poeta Nicaraguense Ivette Mendoza Fajardo (Ivette Urroz), Nicaragua, Managua América Central, sacuanjoche, Poemas Contemporaneos, Poemas
domingo, 2 de agosto de 2026
sábado, 1 de agosto de 2026
La mácula binaria
A veces la exósfera se crispa con la mácula
binaria,
vive apenas, con lémures serviles bajo los
párpados,
y exhibe la evidencia de bramidos
correligionarios
mientras la igualdad desangra sus cátedras
sumisas.
Algún triunfo abre un grito perpendicular
al silencio,
centellea sobre la nieve anónima del número
cinco
y emerge del sarcófago aquella muñeca
difunta,
embaucada por la sintaxis de un verbo
penitenciario.
La pregunta se prolonga entre artificios de
algas bancarias;
una fuerza centrípeta degusta el mal de los
calcetines
y reposa, instigando la noche durante una
eternidad,
sobre el pedestal herbáceo de unos ojos
ortogonales.
La inercia paraliza el hambre hasta
tornarla indescifrable,
hostigada entre el dogma, la impostura y
el látigo del alba.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
jueves, 30 de julio de 2026
La relatividad embotellada
Se codifica un espasmo galáctico en el seno
de la tarde
y se retarda el aceite yodado a un año luz;
se añade una acción terapéutica sin
constelaciones
y se desiste del pulso entre rayos gamma
aún líquidos.
En la dosificación del telescopio se
observan ojos prestados;
bajo la epinefrina hierve una escalera
astral,
se purifica un diámetro con glucosa que no
solloza
y se anuncia Júpiter con fiebre de
gramática oral.
Se diagnostican horizontes con precauciones
congeladas,
se asemejan entre sí la semioscuridad y los
lunes vacunados,
se remodelan fracasos en voz baja dentro de
los cometas;
se juzgan virus eclípticos ante frascos
sedentarios,
se entierra como termómetro una dosis de
mármol rábico
y se captura la relatividad en botellas de
nebulosa planetaria.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
miércoles, 29 de julio de 2026
Angustias de trigo sosegado
En el rugido de los sayales, algo llegó a unas manos
que todavía olían a domingo y a infancias de ardillas;
la luna expectante descendió con pompa, llevando el poema
de la tarde, y dejó escombros en la opacidad de la luz.
Donde el cielo extravía las sombras de sus bolsillos inútiles,
se fabricaron botones de horizontes con harina prenatal;
la ternura de la idea se desbordó sobre paraguas de lesiones
grandilocuentes, y se abrieron dos ojos hostiles en la niebla.
Quedó en la saliva el sonido de palabras presagiadas,
pobladas de gorriones engomados y campanas de alacranes;
durmió una parábola en la madera branquial de la pelvis.
Giraron versos con escamas entre silencios rosáceos.
Hubo angustias de trigo sosegado entre nidos de pan:
del reposo de los sueños sin heridas nacieron letras vivas.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
que todavía olían a domingo y a infancias de ardillas;
la luna expectante descendió con pompa, llevando el poema
de la tarde, y dejó escombros en la opacidad de la luz.
se fabricaron botones de horizontes con harina prenatal;
la ternura de la idea se desbordó sobre paraguas de lesiones
grandilocuentes, y se abrieron dos ojos hostiles en la niebla.
pobladas de gorriones engomados y campanas de alacranes;
durmió una parábola en la madera branquial de la pelvis.
Hubo angustias de trigo sosegado entre nidos de pan:
del reposo de los sueños sin heridas nacieron letras vivas.
martes, 28 de julio de 2026
La eternidad líquida del pez
Detrás de un edén animado se alzan
basílicas,
y cada techo carnal aprende a fingir su
desilusión.
Se cree en la explicación que brindan las
antenas,
mientras una larva entre lágrimas pesa más
que el cimiento.
Nada aparta al yeso cantarín de su vocación
de ruina.
En piedra dolosa se esculpió la
adolescencia de otros,
y el polvo, ordenado en lozanías agotadas,
erigió altares para naves de llantos
aprensivos.
En cárceles insomnes de agua, las púas de
la pupila
confunden sus esternones con matrices
inexpresivas.
Todo reflejo ondula al recordar su risa
disecada.
Solo el rojo pusilánime sostiene la
afabilidad del sueño,
devuelve los jardines errantes convertidos
en lengua,
mientras un pez de eternidad líquido dicta
el nombre
de la basílica.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
lunes, 27 de julio de 2026
Anatomía de un sonido enfermo
Una mácula de carne ojeriza calibra el
sonido
al decorar un átomo de hueso que aún cruje
su instante visceral con ladrillos de
saliva,
y un saxofón que enmienda la sordidez del
techo.
Desde lo alto se improvisa el aire desigual
con ondas recocidas hacia una mañana
exánime,
donde se descubre la obsidiana lerda de la
noche
y una piedra musical ensaya su garganta.
Perturbados en el tiempo babilónico, el
silbido
y la tormenta se adoran sin elogio ni
reposo;
se discute: el verano ha irrumpido en
pentagrama.
Las curvas de la sombra y el cielo mezclan
prodigios;
la mácula detiene la cabellera de la
armonía,
y la alabanza enferma en el cemento de lo
cierto.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
viernes, 24 de julio de 2026
La burocracia espectral
Se arrojan las raspaduras afligidas al círculo
primogénito.
El ritual se vuelve espina y lanza sátiras
iracundas al planeta.
Una quizás reticente motoriza una tenaza
que sondea la velocidad.
El vericueto abre, ante el vulgo, sus
balbuceos de espantapájaros.
La pesquisa azul de la mañana talla la
horquilla de los ojos.
Desde la declamación, un decreto espectral
corrige la escena.
Baila el achiote del antifaz mientras el
suelo se descalza.
Lo bifocal se resquebraja y aprende a mirar
hacia dentro.
Decide la burocracia, abierta como un
delirio sin casa.
Allí se aclimata una deuda hecha de humo y
de enebros.
Porque la deuda de la cuerva verbal, al
fin, ¿qué puede ser
sino una luz de ojos desviados que ha
perdido la concentración?
Sé de léxicos sumisos sobre la metalengua
de esta pelota,
que agota el umbral del porvenir con el
polvo umbilical de mis huesos.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
El párpado de la materia
El follaje de fuego, madrugado, saborea las
cornisas.
Nace una alegría, notaria de la siesta
abolida.
En la huida, una voz asoleada entre colores
subyugados
pregunta dónde impone su rigor un pino
dormido y sin espalda.
El pensamiento se desplaza hacia una
montaña inmóvil,
donde las chozas obsesivas beben frescor
por las ventanas
y los torrentes del pánico peinan, con
dedos de hierba,
la doble penumbra de unas piedras dementes
y ciegas.
En el cráneo funciona una serpiente de
aprendizaje estival:
proyecta una luna menesterosa sobre el
párpado de la materia.
Al cesar el nardo turbulento, el sol
octogenario es retirado.
Persisten en el cielo turbaciones de
alientos sin memoria;
la noche, latigada, las disuelve con
triángulos podridos,
y quedan fragmentos de agua harapienta
después de la partida.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
miércoles, 22 de julio de 2026
Memoria lapislázuli
Se vio, en un homenaje mortificado y con un
grillete tunco,
cruzar un reino balbuciente sobre una
escoba,
mientras un sol de peces ambulantes,
vestido de alcachofa,
engendraba sentencias diminutas en la ingle de
los asientos.
También un párpado fantasmal, por rutas
cóncavas,
oyó a una falange rebelarse en miedo
pordiosero;
sus pestañas cazadoras, en mamelucos
alojadas,
lo proclamaron república de frutas
insumisas.
Se sabe que las camisas lastimadas, al
mediodía,
desembocan en un tacto falaz de pulgas y
campanas
y en un coro de cucharas de memoria
lapislázuli.
Mas nunca se derrumba un cetro de ceniza
matutina
cuando ordena sus razones bien planchadas,
aunque la mañana desemboque en un diente
conmovido y esquivo.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
martes, 21 de julio de 2026
Sonrisas de tierras porosas
Las sonrisas excitables de las tierras
porosas
desclavan de la noche dos velas indolentes;
graban en el mármol un mundo clarividente
y le descomponen al fisco sus muecas
tediosas.
Podrán empapar cien siluetas hogareñas
con el bienestar apologético de las
epidermis;
podrán fermentar doce nubes empalagosas,
tatuando calendarios huidizos sobre los
rostros.
Mas ni un grito petrificado bajo calentura
ni un búho vanidoso con birrete y doctorado
alzarán el fósforo nupcial de su arrumaco
inseguro.
Ninguna endorfina ilusionada podrá
resucitar,
aunque se vuelva un reloj de temor
condecorado,
la metafísica luz enrollada en aquellas
sonrisas.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
lunes, 20 de julio de 2026
La tachuela que perdió el martes
La tachuela agobiada pierde el martes,
con cresta de berenjena y manos fósiles;
se desmigaja en una virtud de vidrio,
mientras la ley del mutis hace pucheritos.
De vez en cuando levanta una escalera,
se acuesta en lo alto mientras el sueño
pela cebollas,
y un privilegio mágico le hace compañía
contra las puertas que desvían los minutos.
Antes del último temblor cuadrado,
algo desconsolado queda entre las sábanas;
una axila conflictiva se doblega en el
suelo
y ocupa cada espacio de la noción del
tiempo.
La médula, enfadada, sin saber a quién
pertenece,
se enamora del error que la azota sin
clemencia.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
sábado, 18 de julio de 2026
Los timbres del rocío
Un burócrata-sillón de nostalgia sin
archivos
persigue un tesoro que muda de identidad.
Los nervios del zapato cobran entradas
indolentes
y la ley, en el mercado de la palabra,
oficia la ceremonia de la muerte fría,
con pechos de oficina.
La cautela se pudre bajo llave de
anécdotas.
Otros duermen bajo preguntas arácnidas,
arrastrando sus calamidades encorbatadas.
Se despoja al azar con una brújula enferma.
Una respuesta caída del cielo extirpa
la glándula pineal recién inaugurada.
En los escritorios, los timbres fuman
rocío.
El látigo mezquino respira carroña.
La nicotina orina sobre la modorra verbal
de una nube.
Las ruedas de la mesa aprenden a esfumarse
y duermen vestidas de cielos rasos caducos.
En el podio, el vacío turbio bosteza
tras el cristal que incuba el basurero.
En su estómago alquitranado yace
la voz innavegable de la derrota.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
viernes, 17 de julio de 2026
La gramática del pecho desolado
Las poesías desayunan en el pecho desolado;
arribaron tarde, en una limusina apenada.
Había un poeta de los viernes mientras
los relojes suizos se duchaban con ceniza.
Desde un ramaje peregrino, una metáfora
escamada reposa dentro de una taza de café;
el sol, distraído, se desprende de su
nombre
sobre la mesa, con alivio,
y una aliteración enciende chispas
de nieve lúcida.
Esta vida, ya mitad materia plástica,
en su otra mitad conversa con sillas
amorosas
y resguarda cierto calor bajo la lengua
desleída.
Mas la gramática no cabe en el costado:
se pone un sombrero, atraviesa el humo
taciturno
y retorna al origen sobre una tilde infeliz.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
miércoles, 15 de julio de 2026
Bisturí del grito fallido
Bisturí del grito fallido, de blancura
vanidosa,
destronas el vendaje de un mal apenas
curado,
galaxia ineluctable; como alacrán, resistes
las suturas de los días, tensas al
estallar.
Caries del aire, filo ácido del parche,
en yodo te expandes y del ungüento renaces,
contienda de sueros, inyector centelleante,
camilla trémula y rauda, doliente y
pesarosa.
Hermano del dolor sobre un esparadrapo
infausto
de gasa y sangre, ampollas de vientre azul,
estruendosas, cubren las ruinas del
quirófano.
Resortes de la incisión vespertina, viejo
intento,
placenta de caídos rotulando albores
medicinales
bajo el taladro amargo de su éter polar.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
domingo, 12 de julio de 2026
Hondonada para karatearte
Este es mi celo planchado, corpulento, casi biónico,
por un hierro estéril, allanado en blancura y quejas,
a fuerza de kung-fu, mientras pulo mi estigma negligente,
tras noches sin subsuelo, me alzo para karatear mi sombra.
El calcio de mi esqueleto ha despertado a un gladiador,
tras los barrotes de una biosfera en diluvio que envejece;
recibo los golpes cálidos que incendian días y noches
en un mundo donde mis manos de inquietud se han llagado.
¡Hondonada de los aires que en mi pecho empieza a latir!
Pliegue de yudo que se enloda en aguas encubiertas,
me asombro ante mi infancia que custodia sus movimientos.
Sucumbo de rodillas bajo patadas voladoras, salomónicas,
como un Hércules de pensamiento exhausto,
mientras la muerte me ciñe un cinturón oscuro.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
por un hierro estéril, allanado en blancura y quejas,
a fuerza de kung-fu, mientras pulo mi estigma negligente,
tras noches sin subsuelo, me alzo para karatear mi sombra.
tras los barrotes de una biosfera en diluvio que envejece;
recibo los golpes cálidos que incendian días y noches
en un mundo donde mis manos de inquietud se han llagado.
Pliegue de yudo que se enloda en aguas encubiertas,
me asombro ante mi infancia que custodia sus movimientos.
Sucumbo de rodillas bajo patadas voladoras, salomónicas,
como un Hércules de pensamiento exhausto,
mientras la muerte me ciñe un cinturón oscuro.
La luz encabritada de la cocina
Quiero poseer el popcorn neoclásico de tus
ojos.
Me retracto mientras la quesadilla
perturbada
de la noche sale al vecindario
a buscar la soledad que dejaste en el queso
fresco.
Mi vida tiznada envejece como un autobús y
se ocupa
de lavar los bejucos de ese otro mundo mío.
Si hablar del recipiente yuxtapuesto es
amamantarlo,
yo, recipiente vilipendiado junto a tu
flanco,
salgo de un parlante hambriento, en un acto
de inmolación,
y me reconozco en la purificación de tu
magia.
Mi luz encabritada devoró un relámpago
en una sopa de frijoles y terminó henchida
dentro de un email desequilibrado, donde me
conmoví
ante el simulacro asustado de perderte.
¡Adiós! Me quedo entrampada, persiguiendo
el ping pong
de la yerbabuena que todavía me deja tu
sonrisa,
grafiti borrascoso sobre mi amuleto de
chef.
Soy las flechas abatidas de mi fuego
extinguido
en la cususa matinal del último entremés.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
sábado, 11 de julio de 2026
La flauta de la blancura
Con la blandura de mi nerviosa flauta,
duermo la tierra de la eterna blancura…
¡Círculo de gracia que, sobre mi piel mortificada,
enseña a mi corazón cenizo el lamento!
Gozo en la sintonía alucinada de la espera;
entre los vastos ramajes, mi música se quiebra
y sorprendo, en el fondo de la pesadilla impura,
la canción de Hamlet, herida por el mundo.
Entre las ciruelas del misterio y la luz opaca,
en el fruto de la carne hallo mi orilla de alba
y sostengo su estallido en el arbusto abatido.
¡Me reduzco, encendido, a una blanca melodía!
En mis ojos enfadados han llovido cardos…
el río es sumiso, colmado de piedras confundidas.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
duermo la tierra de la eterna blancura…
¡Círculo de gracia que, sobre mi piel mortificada,
enseña a mi corazón cenizo el lamento!
entre los vastos ramajes, mi música se quiebra
y sorprendo, en el fondo de la pesadilla impura,
la canción de Hamlet, herida por el mundo.
en el fruto de la carne hallo mi orilla de alba
y sostengo su estallido en el arbusto abatido.
En mis ojos enfadados han llovido cardos…
el río es sumiso, colmado de piedras confundidas.



















