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domingo, 2 de agosto de 2026

Guantes de luz boba

Detrás de la parsimonia aletargada
y del cuero cabelludo declamatorio,
se expresan dos relámpagos vencidos,
succionando la maraña del teclado.
 
El paso ausente del píxel será alterado
para que florezcan visiones y delirios calvos,
y en el estampado de rectitud malsana
desmenuzarán el giro incomprendido y el miedo.
 
Se oprime lo eterno, guantes de luz boba,
suavidad de piedra condenada, de luna y algarabía;
por los codos primarios del tiempo flagelado
se va destartalando la tórtola de la injusticia.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



sábado, 1 de agosto de 2026

La mácula binaria

A veces la exósfera se crispa con la mácula binaria,
vive apenas, con lémures serviles bajo los párpados,
y exhibe la evidencia de bramidos correligionarios
mientras la igualdad desangra sus cátedras sumisas.
 
Algún triunfo abre un grito perpendicular al silencio,
centellea sobre la nieve anónima del número cinco
y emerge del sarcófago aquella muñeca difunta,
embaucada por la sintaxis de un verbo penitenciario.
 
La pregunta se prolonga entre artificios de algas bancarias;
una fuerza centrípeta degusta el mal de los calcetines
y reposa, instigando la noche durante una eternidad,
sobre el pedestal herbáceo de unos ojos ortogonales.
 
La inercia paraliza el hambre hasta tornarla indescifrable,
hostigada entre el dogma, la impostura y el látigo del alba.
 
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



jueves, 30 de julio de 2026

La relatividad embotellada

Se codifica un espasmo galáctico en el seno de la tarde
y se retarda el aceite yodado a un año luz;
se añade una acción terapéutica sin constelaciones
y se desiste del pulso entre rayos gamma aún líquidos.
 
En la dosificación del telescopio se observan ojos prestados;
bajo la epinefrina hierve una escalera astral,
se purifica un diámetro con glucosa que no solloza
y se anuncia Júpiter con fiebre de gramática oral.
 
Se diagnostican horizontes con precauciones congeladas,
se asemejan entre sí la semioscuridad y los lunes vacunados,
se remodelan fracasos en voz baja dentro de los cometas;
 
se juzgan virus eclípticos ante frascos sedentarios,
se entierra como termómetro una dosis de mármol rábico
y se captura la relatividad en botellas de nebulosa planetaria.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



miércoles, 29 de julio de 2026

Angustias de trigo sosegado

En el rugido de los sayales, algo llegó a unas manos
que todavía olían a domingo y a infancias de ardillas;
la luna expectante descendió con pompa, llevando el poema
de la tarde, y dejó escombros en la opacidad de la luz.

Donde el cielo extravía las sombras de sus bolsillos inútiles,
se fabricaron botones de horizontes con harina prenatal;
la ternura de la idea se desbordó sobre paraguas de lesiones
grandilocuentes, y se abrieron dos ojos hostiles en la niebla.

Quedó en la saliva el sonido de palabras presagiadas,
pobladas de gorriones engomados y campanas de alacranes;
durmió una parábola en la madera branquial de la pelvis.

Giraron versos con escamas entre silencios rosáceos.
Hubo angustias de trigo sosegado entre nidos de pan:
del reposo de los sueños sin heridas nacieron letras vivas.

Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados. 



martes, 28 de julio de 2026

La eternidad líquida del pez

Detrás de un edén animado se alzan basílicas,
y cada techo carnal aprende a fingir su desilusión.
Se cree en la explicación que brindan las antenas,
mientras una larva entre lágrimas pesa más que el cimiento.
 
Nada aparta al yeso cantarín de su vocación de ruina.
En piedra dolosa se esculpió la adolescencia de otros,
y el polvo, ordenado en lozanías agotadas,
erigió altares para naves de llantos aprensivos.
 
En cárceles insomnes de agua, las púas de la pupila
confunden sus esternones con matrices inexpresivas.
Todo reflejo ondula al recordar su risa disecada.
 
Solo el rojo pusilánime sostiene la afabilidad del sueño,
devuelve los jardines errantes convertidos en lengua,
mientras un pez de eternidad líquido dicta el nombre
de la basílica.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.


lunes, 27 de julio de 2026

Anatomía de un sonido enfermo

Una mácula de carne ojeriza calibra el sonido
al decorar un átomo de hueso que aún cruje
su instante visceral con ladrillos de saliva,
y un saxofón que enmienda la sordidez del techo.
 
Desde lo alto se improvisa el aire desigual
con ondas recocidas hacia una mañana exánime,
donde se descubre la obsidiana lerda de la noche
y una piedra musical ensaya su garganta.
 
Perturbados en el tiempo babilónico, el silbido
y la tormenta se adoran sin elogio ni reposo;
se discute: el verano ha irrumpido en pentagrama.
 
Las curvas de la sombra y el cielo mezclan prodigios;
la mácula detiene la cabellera de la armonía,
y la alabanza enferma en el cemento de lo cierto.
 
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



viernes, 24 de julio de 2026

La burocracia espectral

Se arrojan las raspaduras afligidas al círculo primogénito.
El ritual se vuelve espina y lanza sátiras iracundas al planeta.
Una quizás reticente motoriza una tenaza que sondea la velocidad.
El vericueto abre, ante el vulgo, sus balbuceos de espantapájaros.
 
La pesquisa azul de la mañana talla la horquilla de los ojos.
Desde la declamación, un decreto espectral corrige la escena.
Baila el achiote del antifaz mientras el suelo se descalza.
Lo bifocal se resquebraja y aprende a mirar hacia dentro.
 
Decide la burocracia, abierta como un delirio sin casa.
Allí se aclimata una deuda hecha de humo y de enebros.
Porque la deuda de la cuerva verbal, al fin, ¿qué puede ser
 
sino una luz de ojos desviados que ha perdido la concentración?
Sé de léxicos sumisos sobre la metalengua de esta pelota,
que agota el umbral del porvenir con el polvo umbilical de mis huesos.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.


 

El párpado de la materia

El follaje de fuego, madrugado, saborea las cornisas.
Nace una alegría, notaria de la siesta abolida.
En la huida, una voz asoleada entre colores subyugados
pregunta dónde impone su rigor un pino dormido y sin espalda.
 
El pensamiento se desplaza hacia una montaña inmóvil,
donde las chozas obsesivas beben frescor por las ventanas
y los torrentes del pánico peinan, con dedos de hierba,
la doble penumbra de unas piedras dementes y ciegas.
 
En el cráneo funciona una serpiente de aprendizaje estival:
proyecta una luna menesterosa sobre el párpado de la materia.
Al cesar el nardo turbulento, el sol octogenario es retirado.
 
Persisten en el cielo turbaciones de alientos sin memoria;
la noche, latigada, las disuelve con triángulos podridos,
y quedan fragmentos de agua harapienta después de la partida.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



miércoles, 22 de julio de 2026

Memoria lapislázuli

Se vio, en un homenaje mortificado y con un grillete tunco,
cruzar un reino balbuciente sobre una escoba,
mientras un sol de peces ambulantes, vestido de alcachofa,
engendraba sentencias diminutas en la ingle de los asientos.
 
También un párpado fantasmal, por rutas cóncavas,
oyó a una falange rebelarse en miedo pordiosero;
sus pestañas cazadoras, en mamelucos alojadas,
lo proclamaron república de frutas insumisas.
 
Se sabe que las camisas lastimadas, al mediodía,
desembocan en un tacto falaz de pulgas y campanas
y en un coro de cucharas de memoria lapislázuli.
 
Mas nunca se derrumba un cetro de ceniza matutina
cuando ordena sus razones bien planchadas,
aunque la mañana desemboque en un diente
conmovido y esquivo.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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martes, 21 de julio de 2026

Sonrisas de tierras porosas

Las sonrisas excitables de las tierras porosas
desclavan de la noche dos velas indolentes;
graban en el mármol un mundo clarividente
y le descomponen al fisco sus muecas tediosas.
 
Podrán empapar cien siluetas hogareñas
con el bienestar apologético de las epidermis;
podrán fermentar doce nubes empalagosas,
tatuando calendarios huidizos sobre los rostros.
 
Mas ni un grito petrificado bajo calentura
ni un búho vanidoso con birrete y doctorado
alzarán el fósforo nupcial de su arrumaco inseguro.
 
Ninguna endorfina ilusionada podrá resucitar,
aunque se vuelva un reloj de temor condecorado,
la metafísica luz enrollada en aquellas sonrisas.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



lunes, 20 de julio de 2026

La tachuela que perdió el martes

La tachuela agobiada pierde el martes,
con cresta de berenjena y manos fósiles;
se desmigaja en una virtud de vidrio,
mientras la ley del mutis hace pucheritos.
 
De vez en cuando levanta una escalera,
se acuesta en lo alto mientras el sueño pela cebollas,
y un privilegio mágico le hace compañía
contra las puertas que desvían los minutos.
 
Antes del último temblor cuadrado,
algo desconsolado queda entre las sábanas;
una axila conflictiva se doblega en el suelo
 
y ocupa cada espacio de la noción del tiempo.
La médula, enfadada, sin saber a quién pertenece,
se enamora del error que la azota sin clemencia.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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sábado, 18 de julio de 2026

Los timbres del rocío

Un burócrata-sillón de nostalgia sin archivos
persigue un tesoro que muda de identidad.
Los nervios del zapato cobran entradas indolentes
y la ley, en el mercado de la palabra,
oficia la ceremonia de la muerte fría,
con pechos de oficina.
 
La cautela se pudre bajo llave de anécdotas.
Otros duermen bajo preguntas arácnidas,
arrastrando sus calamidades encorbatadas.
Se despoja al azar con una brújula enferma.
Una respuesta caída del cielo extirpa
la glándula pineal recién inaugurada.
 
En los escritorios, los timbres fuman rocío.
El látigo mezquino respira carroña.
La nicotina orina sobre la modorra verbal
de una nube.
 
Las ruedas de la mesa aprenden a esfumarse
y duermen vestidas de cielos rasos caducos.
En el podio, el vacío turbio bosteza
tras el cristal que incuba el basurero.
En su estómago alquitranado yace
la voz innavegable de la derrota.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



viernes, 17 de julio de 2026

La gramática del pecho desolado

Las poesías desayunan en el pecho desolado;
arribaron tarde, en una limusina apenada.
Había un poeta de los viernes mientras
los relojes suizos se duchaban con ceniza.
 
Desde un ramaje peregrino, una metáfora
escamada reposa dentro de una taza de café;
el sol, distraído, se desprende de su nombre
sobre la mesa, con alivio,
y una aliteración enciende chispas
de nieve lúcida.
 
Esta vida, ya mitad materia plástica,
en su otra mitad conversa con sillas amorosas
y resguarda cierto calor bajo la lengua desleída.
 
Mas la gramática no cabe en el costado:
se pone un sombrero, atraviesa el humo taciturno
y retorna al origen sobre una tilde infeliz.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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miércoles, 15 de julio de 2026

Bisturí del grito fallido

Bisturí del grito fallido, de blancura vanidosa,
destronas el vendaje de un mal apenas curado,
galaxia ineluctable; como alacrán, resistes
las suturas de los días, tensas al estallar.
 
Caries del aire, filo ácido del parche,
en yodo te expandes y del ungüento renaces,
contienda de sueros, inyector centelleante,
camilla trémula y rauda, doliente y pesarosa.
 
Hermano del dolor sobre un esparadrapo infausto
de gasa y sangre, ampollas de vientre azul,
estruendosas, cubren las ruinas del quirófano.
 
Resortes de la incisión vespertina, viejo intento,
placenta de caídos rotulando albores medicinales
bajo el taladro amargo de su éter polar.
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2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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domingo, 12 de julio de 2026

Hondonada para karatearte

Este es mi celo planchado, corpulento, casi biónico,
por un hierro estéril, allanado en blancura y quejas,
a fuerza de kung-fu, mientras pulo mi estigma negligente,
tras noches sin subsuelo, me alzo para karatear mi sombra.

El calcio de mi esqueleto ha despertado a un gladiador,
tras los barrotes de una biosfera en diluvio que envejece;
recibo los golpes cálidos que incendian días y noches
en un mundo donde mis manos de inquietud se han llagado.

¡Hondonada de los aires que en mi pecho empieza a latir!
Pliegue de yudo que se enloda en aguas encubiertas,
me asombro ante mi infancia que custodia sus movimientos.
Sucumbo de rodillas bajo patadas voladoras, salomónicas,
como un Hércules de pensamiento exhausto,
mientras la muerte me ciñe un cinturón oscuro.

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2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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La luz encabritada de la cocina

Quiero poseer el popcorn neoclásico de tus ojos.
Me retracto mientras la quesadilla perturbada
de la noche sale al vecindario
a buscar la soledad que dejaste en el queso fresco.
Mi vida tiznada envejece como un autobús y se ocupa
de lavar los bejucos de ese otro mundo mío.
 
Si hablar del recipiente yuxtapuesto es amamantarlo,
yo, recipiente vilipendiado junto a tu flanco,
salgo de un parlante hambriento, en un acto de inmolación,
y me reconozco en la purificación de tu magia.
 
Mi luz encabritada devoró un relámpago
en una sopa de frijoles y terminó henchida
dentro de un email desequilibrado, donde me conmoví
ante el simulacro asustado de perderte.
 
¡Adiós! Me quedo entrampada, persiguiendo el ping pong
de la yerbabuena que todavía me deja tu sonrisa,
grafiti borrascoso sobre mi amuleto de chef.
Soy las flechas abatidas de mi fuego extinguido
en la cususa matinal del último entremés.
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2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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sábado, 11 de julio de 2026

La flauta de la blancura

Con la blandura de mi nerviosa flauta,
duermo la tierra de la eterna blancura…
¡Círculo de gracia que, sobre mi piel mortificada,
enseña a mi corazón cenizo el lamento!

Gozo en la sintonía alucinada de la espera;
entre los vastos ramajes, mi música se quiebra
y sorprendo, en el fondo de la pesadilla impura,
la canción de Hamlet, herida por el mundo.

Entre las ciruelas del misterio y la luz opaca,
en el fruto de la carne hallo mi orilla de alba
y sostengo su estallido en el arbusto abatido.

¡Me reduzco, encendido, a una blanca melodía!
En mis ojos enfadados han llovido cardos…
el río es sumiso, colmado de piedras confundidas.

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2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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viernes, 10 de julio de 2026

Los pasillos de mi insomnio

Mis pies vencidos, con intención doméstica,
atraviesan muchos siglos:
mi claridad está hecha de papel.
Soy vestigio que hace el amor todo el año
sin sellar mi talento ni mi pudor.
Desierto adolescente, desnudo en mi cuarto,
allí desordeno las mañanas de guiño incierto
hasta el grito de mi cama,
sin ningún pote de pintura,
sin ningún tropiezo.
 
La ruta de una moto recorre mi espalda
y lleva el aguardiente de un lenguaje demencial
contra el plumero del aire.
Soy el esfuerzo de viejas mareas que camina
con la vida en la mano,
enterrado en mi pasado,
bajo una sacudida de agua,
encontré cuernos de topacio tornasol.
En el dialecto de una tierra temerosa
vi la caverna del miedo borrarse
desde mi nuca hasta el alma,
para siempre.
La torre de mi soledad,
bajo un horizonte llorado,
guarda lenguas de aves cautelosas,
nítidamente plasmadas
en la histeria de mi espejo defectuoso:
tu culpa ausente
en los pasillos carnales de mi insomnio.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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Gradiente de un sol comprimido

Flujo de paz en la enciclopedia térmica que me pule;
sombras mecánicas de antaño dilatan el capitel
y desplazan en la noticia calumnias a deshora,
mientras la frigidez propulsa el principio hacia su término.
 
Quizá el rastro se adhiere a mi conciencia silvestre
y esta virginidad del orden me cifra y me prolonga.
Bajo el escándalo medido, mi sentido sobrehumano
condensa las veloces cantimploras de la energía.
 
Todo preserva una sutileza de carbono y caricia,
un temblor cuántico de éteres deliberados,
de locura exhumada, impulsos fríos y descargas residuales.
 
Y aquella movilidad, como un ovillo que jamás se oxidaba,
era una pantorrilla grácil que, encendida, me indicaba
cómo el gradiente de un sol comprimido se disolvía en mí.
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2026
 Ivette Urroz.
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jueves, 9 de julio de 2026

Chaquiras de la noche feliz y del olvido

Gorros laicos se cruzan sobre mis huellas de cóctel.
De overol azul visto la llave contorsionista.
Vastas marcas de Gucci demarcan mi noche feliz
con mi traje de olvido.
Ostentosos vestidos de gala atraviesan el minuto
de la injusticia bordada en chaquiras.
 
Los senos de la historia textil pierden la cabeza,
y la cabeza rueda con desdén.
El sostén, imantado, agoniza transparente
hasta la lejanía de la piedra suave.
Un bikini de ceniza pura resbala
sobre mi océano de mentol y polietileno.
 
El casco degusta una licencia de conducir
y pichulea la velocidad de mis altos tacones.
Visto la turquesa del presagio
y mi fiel chaleco de topacio flácido
en las pasarelas.
He elegido los laberintos de casimir
por donde la sed del escorbuto se filtra
hasta el nudo de mi bufanda.
Copyright
2026
 Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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