Poemas Abstractos, Surrealista , Oníricos,Poesías, Poeta Nicaraguense Ivette Mendoza Fajardo (Ivette Urroz), Nicaragua, Managua América Central, sacuanjoche, Poemas Contemporaneos, Poemas
domingo, 12 de julio de 2026
Hondonada para karatearte
Este es mi celo planchado, corpulento, casi
biónico,
La luz encabritada de la cocina
Quiero poseer el popcorn neoclásico de tus
ojos.
Me retracto mientras la quesadilla
perturbada
de la noche sale al vecindario
a buscar la soledad que dejaste en el queso
fresco.
Mi vida tiznada envejece como un autobús y
se ocupa
de lavar los bejucos de ese otro mundo mío.
Si hablar del recipiente yuxtapuesto es
amamantarlo,
yo, recipiente vilipendiado junto a tu
flanco,
salgo de un parlante hambriento, en un acto
de inmolación,
y me reconozco en la purificación de tu
magia.
Mi luz encabritada devoró un relámpago
en una sopa de frijoles y terminó henchida
dentro de un email desequilibrado, donde me
conmoví
ante el simulacro asustado de perderte.
¡Adiós! Me quedo entrampada, persiguiendo
el ping pong
de la yerbabuena que todavía me deja tu
sonrisa,
grafiti borrascoso sobre mi amuleto de
chef.
Soy las flechas abatidas de mi fuego
extinguido
en la cususa matinal del último entremés.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
sábado, 11 de julio de 2026
La flauta de la blancura
Con la blandura de mi nerviosa flauta,
duermo la tierra de la eterna blancura…
¡Círculo de gracia que, sobre mi piel mortificada,
enseña a mi corazón cenizo el lamento!
Gozo en la sintonía alucinada de la espera;
entre los vastos ramajes, mi música se quiebra
y sorprendo, en el fondo de la pesadilla impura,
la canción de Hamlet, herida por el mundo.
Entre las ciruelas del misterio y la luz opaca,
en el fruto de la carne hallo mi orilla de alba
y sostengo su estallido en el arbusto abatido.
¡Me reduzco, encendido, a una blanca melodía!
En mis ojos enfadados han llovido cardos…
el río es sumiso, colmado de piedras confundidas.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
duermo la tierra de la eterna blancura…
¡Círculo de gracia que, sobre mi piel mortificada,
enseña a mi corazón cenizo el lamento!
entre los vastos ramajes, mi música se quiebra
y sorprendo, en el fondo de la pesadilla impura,
la canción de Hamlet, herida por el mundo.
en el fruto de la carne hallo mi orilla de alba
y sostengo su estallido en el arbusto abatido.
En mis ojos enfadados han llovido cardos…
el río es sumiso, colmado de piedras confundidas.
viernes, 10 de julio de 2026
Los pasillos de mi insomnio
Mis pies vencidos, con intención doméstica,
atraviesan muchos siglos:
mi claridad está hecha de papel.
Soy vestigio que hace el amor todo el año
sin sellar mi talento ni mi pudor.
Desierto adolescente, desnudo en mi cuarto,
allí desordeno las mañanas de guiño
incierto
hasta el grito de mi cama,
sin ningún pote de pintura,
sin ningún tropiezo.
La ruta de una moto recorre mi espalda
y lleva el aguardiente de un lenguaje
demencial
contra el plumero del aire.
Soy el esfuerzo de viejas mareas que camina
con la vida en la mano,
enterrado en mi pasado,
bajo una sacudida de agua,
encontré cuernos de topacio tornasol.
En el dialecto de una tierra temerosa
vi la caverna del miedo borrarse
desde mi nuca hasta el alma,
para siempre.
La torre de mi soledad,
bajo un horizonte llorado,
guarda lenguas de aves cautelosas,
nítidamente plasmadas
en la histeria de mi espejo defectuoso:
tu culpa ausente
en los pasillos carnales de mi insomnio.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
Gradiente de un sol comprimido
Flujo de paz en la enciclopedia térmica que
me pule;
sombras mecánicas de antaño dilatan el
capitel
y desplazan en la noticia calumnias a
deshora,
mientras la frigidez propulsa el principio
hacia su término.
Quizá el rastro se adhiere a mi conciencia
silvestre
y esta virginidad del orden me cifra y me
prolonga.
Bajo el escándalo medido, mi sentido
sobrehumano
condensa las veloces cantimploras de la
energía.
Todo preserva una sutileza de carbono y
caricia,
un temblor cuántico de éteres deliberados,
de locura exhumada, impulsos fríos y
descargas residuales.
Y aquella movilidad, como un ovillo que
jamás se oxidaba,
era una pantorrilla grácil que, encendida,
me indicaba
cómo el gradiente de un sol comprimido se
disolvía en mí.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
jueves, 9 de julio de 2026
Chaquiras de la noche feliz y del olvido
Gorros laicos se cruzan sobre mis huellas
de cóctel.
De overol azul visto la llave
contorsionista.
Vastas marcas de Gucci demarcan mi noche
feliz
con mi traje de olvido.
Ostentosos vestidos de gala atraviesan el
minuto
de la injusticia bordada en chaquiras.
Los senos de la historia textil pierden la
cabeza,
y la cabeza rueda con desdén.
El sostén, imantado, agoniza transparente
hasta la lejanía de la piedra suave.
Un bikini de ceniza pura resbala
sobre mi océano de mentol y polietileno.
El casco degusta una licencia de conducir
y pichulea la velocidad de mis altos
tacones.
Visto la turquesa del presagio
y mi fiel chaleco de topacio flácido
en las pasarelas.
He elegido los laberintos de casimir
por donde la sed del escorbuto se filtra
hasta el nudo de mi bufanda.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
La luna hermana del abismo
Osteológica antorcha en el pajar de las
molleras.
Los acólitos de los cometas huyen entre
dólares.
Me cobijo en los matorrales de un gemido
erguido.
¿Cómo se extiende la planicie astral en un
mar
de narices bajo un remolino de adioses?
La cuna del sol permanece a un giro de
distancia
de mi soledad, luna hermana del abismo.
Los gajos de saliva eligen, en sueños
arrugados,
otros sueños carcomidos por los ayeres.
¿Cómo amanece el alba evaporada en las
fuentes
de lámparas sudadas de luz artificial?
¿Cómo respira mi oxígeno de petaca
sobre el pupitre del viento?
Quijadas derrotadas resbalan en la barca de
la mentira.
Soy un resquicio viviente en la bondad
ruidosa.
Mi partícula porta el pasaporte verde
del minuto extraviado en el anhelo.
¿Cómo renazco dentro de mis huesos
sin derretirme en el fuego estelar de la
nieve?
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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miércoles, 8 de julio de 2026
De la arteria del canto
Pretextos y laceraciones mandibulares
en el legendario desvelo de la arteria del
canto
madrugan en mi herida, ante un horizonte
refractario,
que hoy ha pasado a ser de nadie.
El artificio simula cada día su tensión.
Una fábula se carcajea con hocico de hiena
sobre velas y maquillajes,
entre aromas necios de mala muerte.
Entrañas geométricas, bajo un disfraz
perpetuo,
alegan desde cascarones de orgullo
agrietado,
mientras retratos de existencia plástica
mendigan
los manjares de la niebla.
Son las hormigas del ritmo nocturno
que, con la gentileza secreta de la tierra,
descosen la leña amenazante
de la ortofonía ovalada
y restituyen en mí
lo que la mentira se llevó.
Con la hora reticular,
los mosaicos terroríficos anudan
los espacios de la risa.
Su fricción furtiva se dilata
y recrudece hasta destrabar, con
impaciencia,
el destierro de mi presencia.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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lunes, 6 de julio de 2026
El vocablo menguante
Me arrebata la luna aliñosa hasta el
empacho
de contarme su historia discordante.
El remolino textea en su vientre de bemol.
¿Dónde arrojas el cóncavo secreto:
como un bostezo blanqueado de estrellas,
como una fantasía borrascosa de murmullo
extrañado,
apenas cenizas de platino burbujeante
que se retractan al mirarme?
Pulmón de luz que vocifera su sonido
equidistante y áspero, me define
y aflora entre sepulcros abollados.
¿Estoy de paso, a la sazón, en el cuarto
menguante que delata mi vocablo?
Luna de plata, delegas mi delirio
en la entrepierna del calendario.
Estiletes noctívagos y jeringas
de girasoles en media luna
se multiplican dentro de una
noche cargada de palabras.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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domingo, 5 de julio de 2026
Espaldera de cetáceo
Soy espaldera de cetáceo en la niebla,
ante costas que me insonorizan el talante y
aquel almidonado
tránsito, huésped de un ámbar nauseabundo,
sentencia de sal y sermón de branquias que
me absuelven.
Entre corales del recuerdo, voces paganas
en los arrecifes,
se balancea el compás de la diéresis
clavada al gaznate oscuro,
arena del paladar, pupila de un canto de
espinas que
trae el delfín, vigía de los abismos, el
que me ruega.
Picos indóciles de edad madura orbitan en
los peces,
ya no virtuosos, mas dueños de vasto
burbujeo,
entre tributos de rendición y pleamares que
deshacen
los crujidos espumosos de un viento que
medita,
y en el aire que desgarra mis extremidades
hay congoja,
entre el amanecer y los que ignoran el
cosquilleo de mi instinto.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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sábado, 4 de julio de 2026
Zozobra sobre la fotocopiadora
El ganglio despierta mi zozobra
sobre la fotocopiadora.
La grapadora me halaga
frente a la angustia
y me lleva a pasear
sus párpados dentro de un cajón,
con la presteza
de un dígito adiestrado profesionalmente,
con la confidencia
de una tinta reformulada.
El teléfono me obstruye,
como un calambre muscular
que se impone ante el achaque
del escáner auricular.
Mi piel óptica aboga
mientras se tapa los oídos.
Atrás, el eccema gira
a velocidad de imprenta,
y los formularios,
privados de médula espinal,
activan en mí
un archivo marchito.
Las propuestas de un cuaderno,
como un objeto sebáceo,
examinan la orina doctoral
de un salto seco,
con la encomienda
de una lactancia materna cosida al estante.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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viernes, 3 de julio de 2026
Rayos cósmicos en la carpeta
Encuaderno un cohete tras la mochila.
Estudio al sirio que camina con las manos en el teclado del ordenador.
Debajo de mi neutra reflexión, enciendo un
secador de pelo
quemado para mirar rayos cósmicos con
martirios de carpeta,
renegando ante el neutrón del abolengo,
y se aburre mi soledad sideral en el
microondas del volante.
¿No fue abundante el meteoro en esa
almohada solitaria?
Júpiter en la chimenea de los crepúsculos
junta la oscuridad.
Hipótesis al margen de un teléfono
inteligente,
fotómetro de la esponja encarnada, me
concibe
como esfera bajo mis gafas de sol
en el planeta del saludo estelar.
Estaciones espaciales sin pegamento en los
pies.
Casamiento de la estratósfera con mi
cinturón de seguridad,
abatida entre las tenazas de Capricornio,
beso el cerebelo del tablero centellado,
morriña del diámetro angular del
maletero,
como el silencio sepulcral de Andrómeda.
La elíptica de mi sed en el parabrisas
despide
la estrella del cepillo acuoso y estresado.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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jueves, 2 de julio de 2026
Alka-Seltzer regenerador
Alka -Seltzer, gran regenerador del botiquín
del camastro de fibrosis y su deducción,
sobre el mecate deportivo desmilitarizado
de cien patines efervescentes malheridos.
Cómo burbujeará siquiera algo que empujaba
por ese engaño ergométrico en tono
estertoroso,
mi vaso tan tardío de burbujas debilitadas,
cual único purgante bordeando lo afligido.
Que, si lo tomo mal, yo cabeceo lento
al apalear este blanco cautiverio,
mientras la sal me tritura en mil pedazos.
Y si me convence desde su comatoso ruego,
que es más creativo y se declara
primogénito,
lo aceptaré sin amenazas ni coyundas
malignas.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
miércoles, 1 de julio de 2026
Aerofagia del alborozo
Sonrosada chispa de cartílago tachonado,
trepadora en mi vagabunda vena;
me vaticina una nueva cajuela cada noche
y al amanecer una chivata contrapuesta.
Allí, mi chompa de manganeso, pitando,
planifica prehistoria tras prehistoria;
y el raspado, entre trabalenguas, tan
calloso,
por romper mi aerofagia se atraganta.
Confío en el alborozo con mescolanza;
mas las mañas orbitales me oprimen el
ombligo,
que, cuando lo aviento al fogón de sangre,
se frunce.
La galaxia de gallo pinto, gaznatón en mis
hilachas,
hurga hambrienta las baldosas del mar, y su
impureza,
la artritis inyectada: mi peor cojera en
delirio.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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lunes, 29 de junio de 2026
La casa necesita su ungüento
Porque este lunes la casa necesita su
ungüento,
se dirige hacia un crepúsculo asexuado.
El porche de uñas cruje sin mis sábanas dolidas
y una toalla pomposa acaricia la humedad del
rocío.
He de multiplicar un mosquitero de
tolerancia:
condominios, centros comerciales, parqueos.
En el piso se regenera el taller que bate
mi soledad,
la interrogación, ósea, de los escombros.
Paredes matutinas de ojeras en tinieblas.
Descascaro un pecado con erizos de sangre
eléctrica
y lo siento en mí como un palco solitario.
No puedo taladrar ni amordazar tu décimo
despecho.
La logomaquia es un animal de porosa
agitación,
un gramófono feroz de lámparas desolladas.
Como una esquina de esperma que tijeretea
mi alma hasta su cansancio,
el corazón hasta su gemido orgástico,
soy mi vestido azul último de la nostalgia.
¿El mundo fue un sol de unicornios
en el círculo abultado de un ritmo sin
techo?
Su lengua de máquina deshilacha mis náuseas
para vendar mi presión arterial
en el mórbido perfil del grito.
Guardo la conciencia milagrosa del helecho.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
Despojo de lo interminable
El olor de los abismos es un despojo
sobre la memoria de lo extinto,
gradual como el temblor de un pájaro doloroso.
Permanece hundido en un firmamento clausurado;
la oquedad es el desliz de un agujero negro.
¿Qué respira adentro?
La mirada se me pierde en las penumbras, por pantanos
ciegos.
Es el olor de lo interminable dentro del enigma del desorden,
un lugar para dormirme afligida en el vacío,
mientras la sombra me borra el contorno.
Es el día que muge y amanece indiferente
al color difuso que se deshace sobre las ruinas
de un cuerpo astillado.
Es una chispa orgásmica atribulada sin desahogo astral.
Es la mano de un fuego alucinante y apagado,
que se alimenta de ideas, de existencias quemadas,
ya sin músicas y con sed de permanecer vivas,
desesperadamente deshaciéndose en el
silencio espiritual desmaquillado.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
sábado, 27 de junio de 2026
Arte déco de un alfabeto
Hoy mi contraseña se persigue, libre, monitor a monitor;
las letras ungidas se arrebatan entre sí cada día, cada año.
Desuní contra el viento los vocablos y números adormecidos,
manso reflejo que atrapé, helado y belicoso.
Mis lunares engarrotados rebotan, pestaña a pestaña,
para bogar en las aguas tonsuradas del precepto indómito.
Salto a salto, vi rugir una arenisca razón en pie de lucha,
de victoria, creando salmodias en el alba de mis cabellos.
He dormido hasta el fondo de la palabra, su agua bendita.
Olmo a olmo, contra el arte déco de un alfabeto,
una ley vencida mendiga una coma en el camino.
Sea la piedad de tu mano quien me santifique, palmo a palmo.
Copyrightlas letras ungidas se arrebatan entre sí cada día, cada año.
Desuní contra el viento los vocablos y números adormecidos,
manso reflejo que atrapé, helado y belicoso.
para bogar en las aguas tonsuradas del precepto indómito.
Salto a salto, vi rugir una arenisca razón en pie de lucha,
de victoria, creando salmodias en el alba de mis cabellos.
Olmo a olmo, contra el arte déco de un alfabeto,
una ley vencida mendiga una coma en el camino.
Sea la piedad de tu mano quien me santifique, palmo a palmo.
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
Salpicadura a contraluz
Diviso un cercado de apellidos con alambres de púa,
la libertad de falanges en mis sinónimos.
Aquella monarquía de betún borra las lápidas
y destornilla mi cuerpo
hasta caer en un alfa y un delta convaleciente.
Quizás el envoltorio tenga hambre
por la obesidad del río.
Enjabono los residuos de la guedeja en algún astro.
Ahí mis rastros, en su rivalidad, encuentran
el nitrógeno del amor y su orfanatorio.
La juventud escarpa el fiordo animoso y lácteo,
donde improviso mi discurso, mi ligadura, mi mural.
¿A qué interrogar al pedregullo del aparador destemplado?
La congoja es un calabozo con mucha determinación,
y el colmillo, despiadado,
engaña con campanas neutras
en un follaje malinterpretado.
Detrás de las etiquetas se enfurece la ingle
en la modalidad de una salpicadura
que lincha el tiempo a contraluz.
El maquillaje de los salvoconductos nace mocoso:
¿a quién nebulizarle lo leonado de la ordenanza honda?
Dentro de la dulzaina
se embolsa el humo capataz.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
la libertad de falanges en mis sinónimos.
Aquella monarquía de betún borra las lápidas
y destornilla mi cuerpo
hasta caer en un alfa y un delta convaleciente.
por la obesidad del río.
Enjabono los residuos de la guedeja en algún astro.
Ahí mis rastros, en su rivalidad, encuentran
el nitrógeno del amor y su orfanatorio.
donde improviso mi discurso, mi ligadura, mi mural.
¿A qué interrogar al pedregullo del aparador destemplado?
La congoja es un calabozo con mucha determinación,
y el colmillo, despiadado,
engaña con campanas neutras
en un follaje malinterpretado.
en la modalidad de una salpicadura
que lincha el tiempo a contraluz.
El maquillaje de los salvoconductos nace mocoso:
¿a quién nebulizarle lo leonado de la ordenanza honda?
se embolsa el humo capataz.
viernes, 26 de junio de 2026
Ópalo del sueño lúcido
La sabihonda mano, armadura núbil del
viento,
el hashtag, mis labios imperativos,
desenfadados,
mi Lazarillo de Tormes, sangre enclenque y
graduada,
delta incolora, abundante en sueño lúcido,
han de guiarme a la morada del silencio,
del sueño
y del ópalo musical y ontológico, sierpe
del ser,
con un gozo orbicular y siempre paralizado
y un calibrado meollo de luces diminutas.
Emprenderé viajes por la seducción de REM,
la captura de mundos frágiles y de
terciopelos
que me concedan el latido astral de cada
noche.
Tantearme theta como una inducción de
pájaros,
que solo puede volar entremedio de los
ojos,
como un dios semidormido, tocando fulgores violetas.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
Oasis aserruchado
Coeficiente silvestre del camelote librepensador
que, siendo corolario o atadura, viene hacia la derecha,
con disgusto de tazones en mi sonrisa cavernaria
que antes fue idólatra, pero olió palmeras y quedó prendida.
En los mandalas del amor monitorizado
hubo termómetro para medir el ósculo imperfecto
cuando debo filosofar para jugar guanaco
y llegar tarde como un delicado guardallamas.
Atentará contra mi ilusión humoral la mucosa del desierto,
de ojera automática al pigmeo empujón,
atándolo en higos, cactus de dorada persistencia.
Resisto, pues, compartir que del sello retrovisor
saldrá un silbato, cántaro de expresión engrandecido
por el tajador inmortal del oasis aserruchado.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
Coeficiente silvestre del camelote librepensador
que, siendo corolario o atadura, viene hacia la derecha,
con disgusto de tazones en mi sonrisa cavernaria
que antes fue idólatra, pero olió palmeras y quedó prendida.
En los mandalas del amor monitorizado
hubo termómetro para medir el ósculo imperfecto
cuando debo filosofar para jugar guanaco
y llegar tarde como un delicado guardallamas.
Atentará contra mi ilusión humoral la mucosa del desierto,
de ojera automática al pigmeo empujón,
atándolo en higos, cactus de dorada persistencia.
Resisto, pues, compartir que del sello retrovisor
saldrá un silbato, cántaro de expresión engrandecido
por el tajador inmortal del oasis aserruchado.
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.



















