Afidávit doméstico
Pentodo para remendar, más seguro;
afidávit para el cilio y el derrumbe.
El cerillo esfenoidal, guante herido,
en ridículo combate de perla cotidiana.
Reclina un neumococo de brío duro,
silbido astuto, encubierto;
cobrizo y frágil en su silencio de oficina,
blandamente piloteado junto al ascensor.
Ha de enchufar, ha de prevalecer,
propone joroba en las minucias
aunque se vuelva levedad en el café.
Ha de tocar materia enjabonada
después de que el regodeo se vuelva hábito,
organizando en gesto la presencia.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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