Mosquitos alcahuetes
Sílfide del membrillo que al sable resiste,
anunciando canapés y regando caracolas;
se entrega en juncos desdoblados
a la orilla húmeda de equilibrios piojosos.
Se pulveriza en mosquitos alcahuetes
al son del sarcasmo que cuchichea profecías;
el montaje prueba el alboroto
de la amargura que se comprime en las
alturas.
Sílfide del membrillo, patética y dispersa,
la lanza de las cordales regalada,
¿no es cierto que ese lamento es delicioso?
Pues para el pecho en encierro estrafalario
hay una opción más ruda todavía:
el sobresalto de la locura devora su
aurora.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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