Tacones imperiosos
Tacones imperiosos, puntas descolladas,
calzado de ceremonia y lumbre:
para mi altura, la mejor pasarela;
para los pasos, zapatos de paraíso.
Los más brillantes cuanto más usados,
los más afilados cuanto más andados,
esplendorosos, como un sol del mediodía
en el último tramo de una mirada.
Como un anillo en el dedo del deseo,
se ajustan al deleite de los tropiezos,
leves como un respiro en las plantas de los
pies.
Siguen su marcha, suaves y firmes,
dejando un reposo que prolonga la vida,
batiendo con su confort las asperezas del
cansancio.
Copyright
© 2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados