Trazado clínico
En diferentes salas
se ha examinado la vigilia
fugaz de un monitor:
pantalla clínica,
mezcla de latido y cableado.
Dedos fríos
regulan el voltaje mínimo,
la calma del registro,
los márgenes de una línea
que no termina de ceder.
Ya sea junto a la camilla
o en la penumbra de un cubículo,
nadie que haya vivido cerca de una sala
desconoce los signos
de su dialecto eléctrico.
Su pulso es sistólico:
materia inmóvil
con insistencia propia.
Para ese aparato,
la vida cabe en un trazado,
el tiempo adopta forma de alarma
y persistir consiste en no aplanarse.
También se ha visto su caída:
el ritmo cede,
la onda se adelgaza,
la línea toca el silencio
y el procedimiento vuelve a empezar.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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