Labios de reposo
Palabra de hierro, metal desprendido,
duermes en tus labios de reposo.
Si a este ruido de orillas y pensamiento
le niegas hoy los besos y el deseo,
carnosidad que en su fervor ha besado
la voz del cielo en la aflicción de mañana,
bajo la magia del ósculo dolido
que en el clavel de la muerte te cincela:
mira, boca, al que ayer rozó fuego de agua.
Pon el aliento de la tarde, vuelto seda,
sobre lo que amas en un beso cristalino.
Sí, belleza labial, no corriges luego el
verbo,
se cuelga la palabra de tu temblor,
y la idea, hecha estatua, sigue su camino.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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