El pretérito del tacómetro
Acordonado el huracán, bien desigual,
se deshidrata en galeras octosílabas.
Orgánico, con sus abrigos, el reproche
fiero
en manglares y sal calla y espera la noche fría.
El glotón elemento en materia filosofada
se monetiza sobre el talón más halagador.
Y de rictus, en la radiosa melancolía, pasa
indolente por el mundo en aguas dactilares.
Embotado se lamenta, sí, enérgica y
festiva;
con su maraña, la menudencia vistosa
va reanudando tercetos porque todo vibra.
Pero lo más monocromado y virulento
es el pretérito del tacómetro esquivo,
donde torpedea reuma en su carromato
tropical.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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