El viento amansado asciende al
sentimiento,
Se perpetúa el denuedo a la vida.
Me refugia la tierra adoptiva, se siente
Frescura maternal.
Hay cuatro estaciones del
tiempo que
Llevan el corazón contento.
Por las vertientes del alma
Fluyen esperanzas armónicas,
las
Piedras cantan.
Sé que me he probado tantos
cuerpos
Como vestidos, todo es una evolución
En silencio.
Desventurado el que no aprende
De la telenovela de la vida, de ellos
será
El averno terrenal.
Cuando triste, la noche derrama
Su brisa sombría, su aliento de
Rosa mustia; el amor es un
calor
Sofocante.
Ivette Mendoza