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jueves, 26 de octubre de 2023

En el precipicio del sufrimiento

 

En el precipicio del sufrimiento, los ecos silban,
esparciendo el parnaso del dolor en el vasto horizonte.
¿Qué sagrada genuflexión alberga el templo sombrío,
cuya cima, que escasamente percibido, instiga?
 
Poseidón de centella de rosas, surge de la irresolución,
sé el fanal para aquel que en la puerta duda y tirita.
No llora, Diana sobre este lienzo de bruma,
sostenida apenas por distancia, eones y un átomo dividido.
 
¿A qué torrente de sombras arrojarás la aflicción del atrevido?
¿Qué maratón surrealista disimulará la ausencia?
Los riesgos rodando hueco cambian, de obsidiana y vehemencia,
de cuerpos exhaustos al escuchar el llamado divino.
 
En la vitamina del día, los peregrinajes al portento duelen,
y en el galanteo lento del reflejo, ya no incomoda tu epidermis.
Un poro se inmola, y tu testimonio brilla con luz escandalosa,
el círculo vuela hacia otra hipocondría.
 
Un emoticón es un cristal erosionado como dos rayas
en muto acuerdo.
Bajo un sol gélido, los sauces llorones devoran,
arrancan el latido temeroso de los que aspiran eternidades.
¿Cómo parecerme con el ayer, si hoy despierto diferente?
 
Que no haya amparo para tales sonrojos,
¿quién detendrá la malevolencia en el plano terrenal?
¡Oh escucha la mano que deja correr lo ya sobrevivido!
 
 
On the Cliff of Suffering
 
On the cliff of suffering, the echoes whistle,
scattering the Parnassus of pain across the vast horizon.
What sacred genuflection does the shadowy temple hold,
whose summit, scarcely perceived, provokes?
 
Poseidon of rose lightning, rise from irresolution,
be the beacon for the one who at the door hesitates and shivers.
Diana does not weep over this canvas of mist,
held aloft merely by distance, eons, and a split atom.
 
To what torrent of shadows will you cast the affliction of the daring?
What surreal marathon will disguise the absence?
The rolling hollow risks change, from obsidian and vehemence,
from exhausted bodies hearing the divine call.
 
In the vitamin of the day, pilgrimages to the wonder hurt,
and in the slow courtship of reflection, your epidermis no longer troubles you.
A pore sacrifices itself, and your testimony shines with scandalous light,
the circle flies toward another hypochondria.
 
An emoticon is a glass eroded like two parallel lines
in mutal agreement.
Beneath a frigid sun, the weeping willows devour,
tearing away the fearful beat from those who aspire to eternities.
How to resemble yesterday, if today I woke up differently?
 
Let there be no shelter for such blushes,
who will halt malevolence in this earthly plane?
Oh, listen to the hand that lets run what has already survived!
Ivette Mendoza Fajardo