La sinapsis de la aurora
Serotonina rubia: su sazón más pura
roza el tiempo vagabundo de cada hora;
cada neurona del pecho la sincroniza
dentro de una latencia de lámpara oscura.
Ya se avizora, ya se activa
el axón de luz injusta; la cápsula aflora
en la hendidura eléctrica, y en la sinapsis
de la aurora
las endorfinas ensayan su aventura.
Dirá el receptor nocturno, ya descifrado,
que la muleta de la soledad descarga el día
y, gozosa en la dendrita, un mundo se abre.
Si falta mielina, la niebla ocupa su sitio;
la imagen se fracciona en el sueño hendido
y ofrece una lágrima bien endurecida.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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