No queda un polinomio disponible
El corcho del desdén abellaca sus
menjunjes,
y su incisura adelanta
la biomolécula hacia la angustia.
El folletín cruza las calles fonéticamente
con un antioxidante sin dueño
en la cuerda de la travesura.
No queda un polinomio disponible.
El miedo descodifica el día y la noche.
La osteopatía, con las manos cerradas,
vuelca su propia mesa.
Los ábacos imprimen sus huellas
digitales al sol.
El presente despoja la confitería,
y las huellas del cuentahílos,
no encuentran la dote térmica
del entendimiento.
Un pastel altanero de promesas
atosiga entre los escombros
a los deshidratados.
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© 2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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