Flan de las despedidas
Las coronas resultan menos hablantes
que las motosierras y los vocablos;
un coxis se sofoca en campo viral,
entre adolescentes, pestañas y cuclillas.
Un mes de agujetas desaconseja
cualquier fervor de clínica y destino;
a la viruela no le basta, por receta,
el flan de las despedidas desde el pubis.
Antes de los entrecejos, la llave
tormentosa
fue una franja de corbatas en boscaje,
sin morbo, sin permiso, sin aviso.
Después, en la rabadilla del barniz,
la palma del argumento entre los dedos
confundió la horchata con la mano.
Copyright
© 2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados