Un yunque desyemando huracanes
Tener una pieza de algodón en la que
fermente la falla.
La cidra intercambia sinapsis a través de un
salvoconducto.
La jabalina negocia un diagnóstico con la
estatuilla,
y un editorial dormido cruje dentro del
tabaco.
La guaya remienda un llanto ridículo.
Delgaduchos, los salmos calibran el hambre.
Sube criptograma de nubes por el peróxido
del trueno.
Las escenas mudan alas en rastrillos.
El jaguar destraba su sepulcro como una
gleba.
Viene de una luz desviada del terrón de
azúcar;
ellos son mortajas girando en una máquina
del tiempo,
y, además, un yunque desyemando huracanes.
Los tiangues injertan tallos en climas
viejos.
La arteria vuelve risible con una
sintaxis de hollín.
La meseta es térmica sobre un muelle de
tendones.
No querer sus malestares es como un pecho
helado,
traducido en molinos de viento.
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Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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